Vuelta al cole

Se acaban las Navidades y los que somos profes volvemos a trabajar tras unos cuantos días de reposo. Es cierto que tenemos más días de vacaciones que muchos otros trabajadores a lo largo del año. Es cierto que no tenemos jornadas de más de ocho horas. Pero también es cierto que es un trabajo en el que hay que estar muy comprometidos. No es un trabajo mecánico. No es un trabajo simple. No es un trabajo sencillo. Trabajar con niños (o adolescentes) siempre implica estar pendiente de muchísimas cosas. Se trata, ni más ni menos, de hacer todo lo posible porque la educación de unos cuantos peques sea buena, la mejor que podamos darles.

Por suerte, he trabajado en sitios muy diferentes. Tiendas. Agencias de comunicación. Agencias de eventos. Piscinas, muchas piscinas. He enseñado a nadar a muchísimos niños. También he estado varios meses haciendo las prácticas en dos colegios, el del Hospital del Niño Jesús, como ya sabéis, y la Sagrada Familia de Moratalaz, y he comprobado dos certezas más.

La primera es que los profesores trabajan, y trabajan mucho. Yo todavía puedo hablar solo desde el lado del chico de prácticas o del de becario en Londres, pero los compañeros con los que he trabajado, todos profesores implicados (Charo, Pilar, Laura, Ana, Sofía, las dos Mª del Carmen…), me han hecho ver que es un trabajo costoso, duro y que requiere de mucho, muchísimo esfuerzo. No es solo las horas que se trabaja en el centro, difíciles ya de por sí. Es también todo el tiempo que hay que emplear para preparar clases, para pensar en actividades que puedan complementar los distintos temas… En definitiva, que si contáramos las horas que trabajan (trabajamos) los profesores, son muchas más de los que nos pensamos.

La segunda es que, a pesar de ese esfuerzo y esa dedicación, es el mejor trabajo del mundo. A los que nos gustan los niños nos sería muy complicado encontrar otro trabajo que nos llenara más. Trabajar con niños es especial, y más cuando una buena parte de su educación depende de ti. Un compromiso que es el «culpable» de tantos quebraderos de cabeza, de tanto cansancio y, en ocasiones, de algunas lágrimas. Pero, a pesar de eso, si al final del curso compruebas que tus niños han aprendido todo lo necesario, o incluso más, gracias a ti… Será suficiente para afrontar las largas (y merecidas) vacaciones de verano con una buena sonrisa.

¡Vivan los profesores!

«Excelente maestro es aquel que, enseñando poco, hace nacer en el alumno un deseo grande de aprender».

Arturo Graf

¡Bufandas!

Aún a la espera de confirmar fechas, precio, tirada, etc., he pensado que esta semana podía presentaros formalmente a Lina, la protagonista del cuento que da nombre al libro.

Como habréis visto, se trata de una jirafa muy, muy guapa creada, por supuesto, por la genial Marta Marbán de Frutos. Algunos os preguuntaréis «¿por qué ha elegido a una jirafa para ser la imagen de la portada?» Las razones son varias. Por una parte, consideré que el nombre del cuento, «Las bufandas de Lina», era muy adecuado para aparecer en la portada. No es largo. No es demasiado corto. ¿Bufandas? ¿Lina? ¿Jirafa? ¿De qué podrá tratar este cuento? Si seguís leyendo la entrada, lo descubriréis… Otro motivo por el que la elegí a ella fue que es preciosa. Marta supo plasmar exactamente la personalidad de Lina en sus dibujos (aunque bien es cierto, que lo ha conseguido con todos los personajes del libro). Recuerdo cuentos cuyos protagonistas son animales de granja, perros, gatos… Y algunos otros más asiduos a protagonizar historias, pero no conozco ninguno que tenga a una jirafa como personaje principal. Valoré el resto de opciones, visualicé el resultado y la elección fue clara. Además, Lina, presumida como es, estuvo encantada desde el primer momento de ser la cara visible del libro. Ella, como comprenderéis, nunca valoró otra opción que no fuera la de ser protagonista absoluta.

Este cuento, el último que escribí de todos los que forman el libro, nació en mi cabeza al ver una flor de peluche que mi hermano me regaló hace algunos años. Llevaba varios días pensando en posibles animales, acechando a mis ideas para cerrar el libro tal y como lo quería. Pensé en una hipopótamo, una libélula, una leona… Pero faltaba una chispa que hiciera prender el hilo. El último animal en el que pensé fue en una mariposa y, a los pocos días, esa flor de peluche me dio la solución. Mariposas, flores, una jirafa… ¿Qué ocurrirá en el cuento? Por lo pronto, os dejo el comienzo, pero tendréis que esperar a tener el libro para saber qué sucede en un cuento con una jirafa, flores, mariposas y… ¡Bufandas!

«Quiero contaros la historia de la jirafa más presumida que jamás haya existido. Se llamaba Lina, y vivía en una preciosa casa de campo que ella misma había decorado con todo lujo de detalles. Tenía, además, un enorme jardín en el que plantaba todo tipo de flores. Rosas, tulipanes, margaritas, orquídeas… Flores de todos los colores y aromas posibles que embellecían más aún su hogar. Sin duda, era la casa más bonita del lugar.

Pero Lina no plantaba flores solo para decorar su jardín. No las regaba solo para que crecieran sanas y fuertes. No las cuidaba solo porque las quisiera. Como ya os he dicho, Lina era una jirafa muy presumida, y tan solo le interesaban las flores por sus bellos y coloridos pétalos. Con ellos se hacía bufandas kilométricas con las que adornar su larguísimo cuello. Y no tenía dos o tres, no. Sus bufandas podían contarse por millones. Una de rosas rojas. Otra de blancas margaritas. De tulipanes naranjas y de rosas orquídeas. Las tenía de todos los colores y formas posibles, y se las cambiaba constantemente para no estar más de cinco minutos con la misma».

» Los ojos de un animal tienen el poder de hablar un gran idioma». 

Martin Buber

El mejor regalo de cumpleaños…

Bueno, bueno, bueno… Cómo podría yo empezar esta entrada que llevo tanto tiempo queriendo escribir…

Los que me conocéis o me seguís sabéis que ha habido algunos problemas con la publicación de mi primer libro, «Las bufandas de Lina y otros cuentos animalados». Lo primero que quiero hacer es pediros disculpas a todos por haberos ofrecido unas fechas que al final no pudieron ser. A veces ocurren algunos inconvenientes que no podemos evitar. Pero el día 23, mi cumpleaños, me llegó el mejor regalo de cumpleaños que podría haber recibido… Si todo sale bien, y espero que así sea, en aproximadamente un mes, antes de que acabe el año, podré ver mi libro publicado y lo presentaremos en Madrid en cuanto nos sea posible. Será en fechas navideñas, así que podéis dejar ya de pensar en los regalos que tengáis que hacer…

Ya tenemos la portada (no me digáis que no es preciosa). Hoy mismo se ha llevado todo el material a imprenta. Esta semana tendré información sobre precios, tirada, fechas y demás, y estoy ya temblando de los nervios que tengo…

Ahora sí que, por fin, empieza esta aventura… Por fin tendré algo que ofreceros además de este blog. Por fin me meteré de lleno en este mundo a cuya puerta llevo llamando tanto tiempo. Por fin cumpliré uno de los sueños que más he ansiado.

Os seguiré informando sobre todo el proceso, así que tendréis que estar atentos… 🙂

Gracias por vuestra paciencia, vuestro apoyo y por compartir conmigo esta ilusión tan grande.

«Los que sueñan de día son conscientes de muchas cosas que escapan a los que sueñan sólo de noche».

Edgar Allan Poe

Lee, lee y lee… Escribe, escribe y escribe

La entrada de esta semana es especial por dos motivos. En primer lugar, como habréis notado, hoy es martes y no miércoles, como es habitual. Por otra, va a ser muy breve porque lo que quiero que leáis está en otro sitio.

De vez en cuando, aparecen personas que, generosa y desinteresadamente, te tienden la mano para ofrecerte su ayuda. Es lo que ha ocurrido con las chicas de Boolino, que se pusieron en contacto conmigo para preguntarme si me gustaría escribir algo para su maravilloso espacio. Si no lo conocéis, merece la pena «darse una vuelta» por él, ya que encontraréis multitud de entrevistas a autores, ilustradores y demás personas relacionadas con la literatura, artículos sobre literatura y/o educación (como es mi caso), recomendaciones de lecturas… Sobre todo si sois profes o si tenéis niños cerca, es una visita obligada.

Los que seguís mi blog veréis que es un artículo muy en relación con lo que he ido publicando, pero en un lugar en el que podré acercarme a mucha más gente, al menos por esta vez.

¡Espero que os guste!

http://www.boolino.com/es/blogboolino/item/68983

«Para las almas generosas todas las tareas son nobles».

Eurípides

Un estímulo para los escritores y una gran ayuda para los maestros

Aprovechando que estoy en el país vecino de uno de mis escritores favoritos, voy a dedicarle la entrada de esta semana.

Cardiff tuvo el inmenso honor de ver nacer al genial Roald Dahl, uno de los autores más famosos de la historia, al menos en cuanto a literatura infantil y juvenil se refiere. Con títulos como «Matilda«, «Charlie y la fábrica de chocolate» o «James y el melocotón gigante» y con muchas de sus obras llevadas al cine, al teatro o convertidas en musicales, este autor galés es, al menos para mí, un claro ejemplo a seguir.

Alguna vez me he preguntado cuál es la clave de su éxito, y creo que la respuesta es bien sencilla. Sus libros son cercanos, muy divertidos y los personajes (muchos de ellos, niños y niñas con habilidades o características muy especiales) están maravillosamente creados. Por otra parte, tuvo la suerte de dar con un Quentin Blake, un ilustrador único que supo llenar sus libros de unos dibujos tan únicos como él mismo. Después de haber conocido a Marta Marbán de Frutos, mi ilustradora (se me llena la boca de orgullo), soy muy consciente de la importancia que tienen dar con un buen ilustrador. En este aspecto, tanto Roald Dahl como yo hemos sido muy, muy afortunados.

Aunque no podría decantarme por un solo libro, quizás sí pueda hacerlo por un personaje en particular que, además, le viene muy bien a este blog. No es otro que esa pequeña niña que devora libros y que, por esa razón, tiene unos conocimientos inmensos sobre muchísimos aspectos de la vida. Matilda es, llevado hasta el límite, el tipo de alumno que todo maestro quisiera tener en su clase. Si todo maestro leyera este magnífico libro, es muy probable que entendieran un poco más la importancia que tiene fomentar la lectura en estas edades tan cruciales.

También, y enlazando con la entrada sobre la poesía, me gustaría recomendar otro libro suyo, quizás no tan conocido, pero divertido al máximo y que podrá ayudarnos a trabajar tanto la poesía como el inglésRevolting Rhymes, una visión diferente de los cuentos clásicos. Si lo leéis, estoy seguro de que no os arrepentiréis.

Termino dándole las gracias al propio Roald Dahl (que, curiosamente, murió un 23 de noviembre, el día en que yo nací, aunque cinco años más tarde) y a todos los demás autores de literatura infantil y juvenil que hacen que este duro camino se vuelva un poco más llevadero. Gracias a Jordi Sierra i Fabra, a Laura Gallego y a tantos otros que luchan porque los niños y los jóvenes se acerquen con más facilidad a la literatura, pues además de un estímulo para los escritores, son una gran ayuda para los maestros.

«Los secretos más grandes se ocultan siempre en los lugares más inverosímiles».

Roald Dahl (El superzorro)

Leer es algo que se hace cuando no quieres estar aburrido

Hace tiempo que quería escribir una entrada sobre cómo es visto leer en cuanto a afición. Como profesor (aunque sea principiante), y como fomentador absoluto de la lectura, me encuentro con muchas situaciones en las que hay que argumentar con razones sólidas para conseguir que leer no sea visto como algo que la gente rara hace.

Hoy, por ejemplo, al pedirle a una de las alumnas que me dijera tres adjetivos con los que se definiría, me ha dicho que es cariñosa, buena estudiante y aburrida. Le he preguntado que por qué se consideraba aburrida y me ha dicho: «just because I like doing boring things», vamos, que le gusta hacer cosas aburridas. ¿Qué tipo de cosas consideras aburridas?, le he preguntado. «No sé, cosas como leer». ¿Cómo? ¿Desde cuándo leer es algo aburrido? He intentado buscar la mejor respuesta posible, y creo que he dado con una lo suficientemente buena. «Leer no es aburrido. Leer es algo que se hace cuando no quieres estar aburrido». Lo ha pensado durante un tiempo y me ha dicho «es verdad, cuando leo no me aburro, para mí es lo más entretenido que puedo hacer».

¿Por qué, entonces, incluso las personas a las que les gusta leer lo consideran algo aburrido? Quizás sea porque leer no es popular, por decirlo de alguna manera. Durante la primaria, puedes enganchar a los niños y niñas de mil maneras, pero ¿qué ocurre cuando se trata de adolescentes en plena búsqueda de su identidad? ¿Queda bien decir que te gusta leer cuando lo que más nos preocupa en esas edades es ser populares, de una u otra manera? ¿Por qué nadie se avergüenza de decir «me gusta el fútbol» o «me gusta escuchar música» y sí de decir «me gusta leer«? ¿Qué deberíamos nosotros, como profesores, hacer en estos casos? ¿Cómo podemos hacerles ver que leer puede ser igual o más divertido que cualquier otra actividad?

Ahí os dejo la pregunta… ¿Proponéis algo?

«No he sufrido nunca una pena que una hora de lectura no me haya quitado».

Charles de Montesquieu

Eso que siempre he soñado…

Por fin, a tan solo dos días de dejar Madrid y España por una temporada, puedo escribir esta entrada tan ansiada.

Ya tengo las últimas y definitivas maquetas, que han quedado preciosas, y firmado mi primer contrato de edición. Llevo muchísimo tiempo pensando en este momento. El camino hasta aquí ha sido muy largo. Primero, muchos portazos a lo que pensaba sería mi primera publicación, «El destino de Tamarán», la saga de la que os hablaré algún día no muy lejano. Casi siempre eran los mismos motivos.

«Muy buen estilo. Una idea muy original. Un mundo muy bien creado. Unos buenos personajes. Pero no tenemos tiempo para alguien que no ha publicado aún. No tenemos personal para alguien que no ha publicado aún. No podemos arriesgarnos con alguien que no ha publicado aún».

Por fin, tras tomar un pequeño atajo a través de la literatura infantil (jamás lo habría imaginado), aquí estoy. A menos de un mes de ver publicado mi primer libro. A pocos días de conseguir eso que siempre he soñado. A un suspiro de dejar de ser «alguien que no ha publicado aún». Y, sinceramente, no puedo ser más feliz.

«Felicidad no es hacer lo que uno quiere, sino querer lo que uno hace».

Jean Paul Sartre

La mejor de las armas

Dos de las cosas que más me hacen estar feliz son, precisamente, los niños y los libros, y la idea de poder trabajar con niños, enseñándoles a amar los libros, y con libros dirigidos a niños es el mejor de los sueños convertidos en la más bella de las realidades.

Si, como maestros, hemos conseguido que nuestros alumnos dominen y (ojalá) amen la lectura, los acompañaremos en el reto de la escritura creativa, de la creación literaria, un proceso más complicado que el de la lectura pero que será más sencillo si hemos conseguido transmitirles esa afición por la literatura.

Si han aprendido todo lo necesario acerca de los textos escritos, primero como oyentes y, más tarde, como lectores habrán ido interiorizando esas normas tácitas, esas características de los distintos tipos de texto; tendrán modelos que seguir, estructuras que les servirán como amarres para no terminar perdidos en un océano salvaje de palabras y oraciones.

Por eso es tan importante adentrar a nuestros alumnos en la literatura desde pequeños, porque podrán tener un contacto temprano con los textos y, cuando vayan creciendo, tendrán unas herramientas implícitas en el proceso que les ayudarán a ser buenos escritores, aunque sus textos no sean literarios. El adjetivo “literario” acompañando a lectura o a escritura será el gran premio que nosotros, como maestros, obtendremos cuando alguno de nuestros niños muestre un interés y una sensibilidad especiales para la creación literaria. Si ese adjetivo le llega tan solo a unos pocos, al menos tendremos que intentar que los demás sean buenos lectores y buenos escritores sin más acompañamientos, sin que escriban poemas o cuentos, pero que sepan enfrentarse a un texto, ya sea como lectores o como escritores, y sepan ganar cada batalla con la mejor de las armas: el lenguaje.

“Escribir es devolver al mundo a su estado original, expulsarlo hacia el territorio de lo que aún no ha sido nombrado”.

Jorge Esquinca

Con su sonrisa por bandera

El primer día que llegué al hospital del Niño Jesús y nos dieron a elegir en qué área queríamos realizar nuestro primer periodo de prácticas lo tuve claro: oncología.

Tengo muchos amigos y amigas enfermeros que dicen que no podrían trabajar en un hospital infantil. Creo que, si fuera enfermero, yo tampoco podría, pero siendo maestro es diferente. Un pasillo lleno de habitaciones y, al final, una sala con mesas y sillas que hace las veces de aula. Niños y niñas con sus pijamas, sus bombas y sus cabezas pelonas. Los primeros días fueron duros, no lo voy a negar, pero mis prácticas comenzaban, y no podía tener más ganas.

Cuando acabó aquella mañana salí del hospital y lloré. Necesitaba desatar ese nudo que sentía dentro. A partir de entonces, cambié lágrimas por sonrisas. Aquellos niños me daban una felicidad inmensa siempre que los veía. Te recibían contentos, deseosos de ir al cole para seguir con sus vidas, aunque algunos, como Lucía, me recibieran algo cabreados…

Lu, protagonista de «Las escamas perdidas de Lu»

Hoy, Lucía es parte de mi vida. Tan grande es el cariño que le tengo que fue quien inspiró uno de los cuentos que aparecen en mi libro y que se llama “Las escamas perdidas de Lu”. Lu, por “Lu”cía. Su amigo cangrejo, al que ya conocéis, se llama “Al”, por la “Al”hambra de Granada, la ciudad en la que ella vive.

Del mismo modo, siempre sentiré un afecto especial por Charo, la directora, y Pilar, mi tutora en el hospital. Ellas y sus alumnos, como Lucía, son gente especial. Personas únicas que afrontan la vida con su sonrisa por bandera. Personas maravillosas sin las que el mundo tendría un poco menos de color.

“Sonríe, es la llave que encaja en el corazón de todos”.

Anthony J. D’Angelo

Viejos amigos de tinta, papel e imaginación

En mi Trabajo de Fin de Grado, como no podía ser de otra forma, intenté acercarme a “La educación literaria en educación primaria”. La entrada de esta semana, algo más extensa de lo habitual, pues el tema así lo requiere, está sacada de ese trabajo. Os pido perdón por robaros un poco más de tiempo al leerla y espero que os guste y que a algunos les pueda incluso ser de ayuda.

Educación literaria

Un maestro tiene la obligación de ir más allá, de tratar de alcanzar un objetivo tan sencillo     como complicado: conseguir que los niños se aficionen por la lectura, pues esa es la única   manera para que la aborden con entusiasmo.

Es totalmente necesario que los niños reciban esas alabanzas a la literatura de alguien con la suficiente credibilidad, y eso se consigue cuando, además de demostrar tener los conocimientos necesarios, se demuestra que tú también aprecias eso de lo que hablas de una manera especial. Los niños, entonces, estarán más dispuestos a escuchar y a absorber aquello que les cuentes al comprobar que tú mismo crees en lo que estás contando.

Es típico escuchar (porque, en el fondo, tiene mucho de verdad) que los niños son esponjas y que “absorben” los nuevos conocimientos con una facilidad pasmosa. ¿Por qué no sacar partido de esa cualidad de los niños también en aspectos literarios? ¿Por qué no podemos aprovecharnos de esa situación privilegiada que tenemos para inculcarles un amor por la lectura y por la escritura?

Saber leer, saber narrar e, incluso, saber escribir serán herramientas valiosísimas en la vida laboral, por lo que está en nuestras manos facilitar esos recursos a nuestros alumnos para que el día de mañana puedan acceder a un mercado laboral con la mejor formación y en las mejores condiciones posibles.

Fomento de la lectura

No obstante, no es necesario buscar razones (o excusas) para defender las ventajas de una buena educación literaria. La literatura es una ventaja por sí misma. En un mundo en el que estamos invadidos por imágenes audiovisuales, la televisión, los ordenadores, los teléfonos inteligentes o las tabletas, los libros pueden convertirse en un oasis en el que descansar de tanta sobreexposición. Hagamos que los niños se aficionen a la lectura y tendremos lectores para toda la vida, porque quien ama leer lo hará para siempre y, además de en lectores, se convertirán al mismo tiempo en promotores de la lectura. Dos ventajas en una y al mismo precio. Si conseguimos que les guste leer todas esas utilidades, todas esas razones pasarán a ser insignificantes. Lo importante será leer, y esa será la mayor utilidad y la mejor razón para hacerlo. Por y para leer, sin más excusas, porque le gusta leer. Porque al abrir un libro se olvida de todo lo demás y se adentra en una historia única que le arrastra a las páginas llenas de palabras que le dan forma. Leer porque le guste olvidar por un momento el mundo por el que está rodeado, volar lejos de los problemas, reencontrarse con viejos amigos de tinta, papel e imaginación. Leer por leer. No tenemos que buscar más explicaciones.

* Ilustración de Emma Martínez Roselló

«La lectura es el viaje de los que no pueden tomar el tren».

Francis de Croisset