Jero Viajero

¿Quien es Jero Viajero? No, la verdad es que el título de la entrada no dice mucho, pero es alguien al que os quiero presentar.

Ya os he hablado alguna vez de la experiencia tan maravillosa que fue hacer mis prácticas, tanto en el Hospital del Niño Jesús como en la Sagrada Familia de Moratalaz, y Jero nació, precisamente, durante estas últimas. Lo creé para trabajar los paisajes en conocimiento del medio, en segundo de primaria, y la verdad es que funcionó muy bien. Como sabéis, siempre intento acercar la literatura a los chavales, y cuando Laura (¡qué buena profe!) me pidió que preparara algo para explicar ese tema, se me ocurrió hacerlo de una forma más original que siguiendo el libro de texto.

¿Qué se me ocurrió? Pues, primero, inventarme un personaje para que se lo explicara, Jero Viajero. Bueno, en realidad fueron dos, porque siempre va con su perro, llamado Guía. A los dos les encanta viajar, así que lo segundo que pensé fue llevarlos de viaje por la montaña, los polos, la selva, etc. mediante la poesía. De este modo, pensé, se trabajaría un tema completo de una forma diferente, leerían poesía y, con un poco de suerte, les resultaría más sencillo aprender las características de los distintos paisajes. El resultado fue inmejorable, tanto que no solo se aprendieron esas características sin abrir el libro de texto, sino que muchos de ellos hicieron unos dibujos preciosos y escribieron sus propias poesías. ¡Escribieron poesía! ¡Con siete y ocho años! Os podéis imaginar lo contento que me puse 🙂

Los derechos de autor y el hecho de estar en Londres me impiden que os enseñe algún dibujo o poesía de los chicos, así que os vais a tener con uno de los viajecitos de Jero de mi puño y letra. ¿Os apetece ir al desierto? Como siempre, estoy abierto a opiniones (¡profes, decidme algo!), comentarios, etc, etc, etc. ¡Un abrazo a todos!

«Los poetas son hombres que han conservado sus ojos de niño».

León Daudet

Al mal tiempo, buena cara

Y es que no me queda otra opción que seguir, como dirían los chicos de Melón Diesel, «sacando corazón a un día gris». No, no me pasa nada. Sí, estoy estupendamente. Lo que pasa es que hablé con mi editor para ver qué pasaba con la publicación de «Las bufandas de Lina y otros cuentos animalados», para saber por qué se estaba retrasando tanto todo y su respuesta fue como un jarro de agua fría, helada, más bien. Resulta que la imprenta, en la que el libro lleva desde el 25 de noviembre, está en concurso de acreedores. ¿Qué pasa, entonces? Pues pasa que ni siquiera tenemos garantizado que el trabajo vaya a salir adelante. Sigo teniendo la mínima esperanza de que, aunque tarden, terminen por tirar esa primera edición con la que poder empezar a moverme, solo pido eso.

No le hecho la culpa a nadie, pues nadie la tiene, y no voy a entrar a criticar a quienes hacen las leyes, a quienes nos ahogan cada día para ser ellos un poco más ricos, porque tendría que abrir otro blog y tendría para escribir una entrada diaria en lugar de semanal. Lo único que puedo hacer es seguir esperando. Tener paciencia (menos mal que tengo sacos de ella) y seguir esperando al día en que, por fin, tenga el libro en mis manos. Mientras tanto, en lugar de bajar los brazos y de desesperarme he tomado varias decisiones.

1) Seguir publicando la entrada semanal del blog, aunque a veces pienso que se me acaban las posibilidades y que no hay nadie a quien le interesen. Os pido paciencia también a vosotros, el blog nació cuando supe que el libro iba a ser publicado, pero esta serie de catastróficas desdichas me han obligado a desviarme un poco del rumbo marcado.

2) Volcarme de lleno en la revisión de «El destino de Tamarán». Ya me va quedando menos para dejarlo rematado y visto para sentencia. Seguir trabajando en él es lo que más me ayuda a mantener despierto mi sueño de ser escritor.

3) Empezar a buscar ideas para los siguientes proyectos que tengo en mente (algunos ya empezados), porque en cuanto termine con Tamarán, me pondré manos a la obra con el que crea más conveniente.

Y nada más. Sé que es una entrada un poco aburrida, pero os merecéis una explicación de por qué el libro sigue sin llegar, y esta me parecía la mejor manera de hacéroslo saber. Un abrazo a todos, ¡mandadme vuestros ánimos!

«Si la noche es tan oscura que no llegas a divisar tus propias manos, puedes estar seguro de que el alba está muy cerca».

Proverbio árabe

La lectura en las clases de inglés

Sí, aún seguimos a la espera de recibir noticias sobre la publicación de «Las bufandas de Lina y otros cuentos animalados», y yo sigo pensando qué puedo ofreceros mientras que os pueda interesar… Hay veces que escribo sobre educación. Otras lo hago sobre literatura. También os he ofrecido algún fragmento de los propios cuentos animalados o de «El destino de Tamarán». Pues bien, esta semana le toca el turno al inglés. Como muchos sabéis, este año estoy trabajando en Londres con una beca de auxiliar de conversación, beca a la cual pude acceder al graduarme en Maestro en educación primaria con mención especial en lengua inglesa. Así que, en principio, cuando vuelva a Madrid (espero) trabajaré de profesor de inglés en algún colegio de primaria.

Durante la carrera, hemos tenido que trabajar distintos aspectos relacionados con la enseñanza de esta materia, incluido el «storytelling«, o lo que es lo mismo, la lectura en voz alta. En una de las asignaturas, la que nos enseñó cómo trabajar las destrezas orales, nos pidieron que contáramos una historia en inglés y una rima o canción que tuviera alguna relación con ella. Podíamos buscar cualquier historia y rima que nos gustarna o escribirlas nosotros mismos. Supongo que os imagináis lo que hice. No os doy más la paliza, os dejo directamente con «Mike, the monkey» y con «We go to the zoo», la historia y la cancioncilla que escribí. I hope you’ll like them! (¡Espero que os gusten!)

Mike, the monkey

Since the moment Mike was born,

he wanted to know everything about the rest of the animals of the zoo.

So, every time he saw one of them,

He shouted loudly: What is your name?

He saw Gina, the giraffe, and she said to him:

I’m Gina, the giraffe, as you can see!

He saw Ellie, the elephant, and she said to him:

I’m Ellie, the elephant, as you can see!

He saw Lino, the lion, and he said to him:

I’m Lino, the lion, as you can see!

He saw Dolly, the dolphin, and she said to him:

I’m Dolly, the dolphin, as you can see!

He saw Sonia, the snake, and she said to him:

I’m Sonia, the snake, get out of my way!

And Mike felt so sad, he wanted to have new friends,

and Sonia, the snake, said: “Get out of my way!”

He went with his friends to Sonia’s cage,

and they said to her: We want to have friends!

And Sonia felt lonely when she saw all of them,

so, firmly, she said: So, why don’t be friends?

And Mike felt so happy, he smiled again.

He loves his zoo and he loves all of his friends!

 

Y aquí va la poesía-canción:

We go to the zoo

We go to the zoo,

are you coming too?

Yes I am,

to see my friends,

so can I go with you?

Yes, of course you can,

and also all your friends,

we’ll see Miss Fox                  

and Mister Frog

and have some tea with them.

We’ll visit Mike the monkey

and Miss and Mister Donkey,

and we will stay

with them to play

and dance some funny funky.

Gina will also come,

with Miss Gorilla and son.

And we will sing

“The Lion King”,

because it’s Lino’s song.  

And Ellie and her sister

will come and say “Hey, Mister!”

And we will eat

some chips with meat

and we’ll say some tongue twisters.

Then, we’ll go to the pool

to visit Dolly’s school          

and swim with them

and jump and learn

to do it nice and cool.

And Sonia the snake will be

the last animal we’ll see.

“It’s been a nice day”,

that is what she say,

“and thanks for visiting me!”

 

Incluso los que somos profesores de inglés podemos trabajar la lectura en primaria. Es tan sencillo como encontrar historias que se adapten al nivel de nuestros alumnos, poner un poco de gracia y leer… Seguro que ellos lo agradecen. ¿Qué os parecen las historias? ¿Os gustan? ¿Las usaríais en vuestras clases?

«Cada idioma es un modo distinto de ver la vida».

Federico Fellini

Libros, historia, magia…

Las bibliotecas siempre me han parecido lugares únicos. Un universo donde perderse entre estanterías repletas de libros; entre libros repletos de historias; entre historias repletas de magia.

Por suerte, he estudiado en un buen colegio, el Real Armada, y un buen instituto, el Felipe II, ambos públicos (¡viva la educación pública!), pero la biblioteca, o bien brillaba por su ausencia, o era un lugar bastante triste. Es un recuerdo que no tengo y que me habría gustado adquirir. Sin embargo, los que hayáis visto películas americanas o inglesas que sucedan entre las aulas, habréis visto que las bibliotecas allí son otra historia. Yo lo he podido comprobar en el instituto donde estoy trabajando con la beca de auxiliar de conversación en Londres, Oaks Park High School (público también). No solo es un espacio donde poder acudir a encontrar alguna lectura o, simplemente, a leer. Yo mismo doy algunas clases allí. Bien organizada. Bien decorada. Hacen, incluso, murales con distintos tipos de libros, temas, etc. Además, las bibliotecarias, Miss Hayes y Miss Ford, son MARAVILLOSAS. Me dan tarta casera, me ofrecen café y hacen algo que a mí me alegra cada día: me saludan con una sonrisa siempre que me ven.

Ellas han sido las culpables de que haya realizado algo que me encanta. Con motivo de la semana internacional, una de ellas me pidió ayuda para una actividad que tenía en mente. Había seleccionado varios libros de cuentos con ediciones bilingües. Quería leerles ese cuento en los dos idiomas, y pensó en mí para leer la historia en español. Por supuesto, dije que sí.

Hemos leído «The dragon’s tears«, «Las lágrimas del dragón«.Ha sido breve, pero mientras leía y miraba las caras de esos alumnos, me he emocionado. Me he emocionado porque eso es lo que me gusta hacer. Leer. Educar. Fomentar la lectura. Ofrecerles historias, libros, literatura. Al terminar, Miss Hayes les ha dicho que soy escritor, que estoy a punto de publicar un libro de cuentos en España… Y algunos han puesto cara de «really?» 🙂 Luego, por supuesto, me han preguntado que de qué parte de España era y que si, siendo de Madrid, era seguidor del Real Madrid.

Una vez más, he pensado que algún día, espero que no muy lejano, podré estar delante de un grupo de niños haciendo esta misma actividad, contándoles un cuento, pero uno escrito por mí. Se me pone la carne de gallina…

Eso es todo por esta semana, quería compartir con vosotros lo bien que me he sentido haciendo de cuentacuentos.

¿Creéis que merece la pena leerles en voz alta a los niños? ¿Que sirve de algo contarles cuentos? Sigo abierto a cualquier sugerencia que podáis hacer.

“Aprender a leer es lo más importante que me ha pasado en la vida”.

Mario Vargas Llosa

Vuelta al cole

Se acaban las Navidades y los que somos profes volvemos a trabajar tras unos cuantos días de reposo. Es cierto que tenemos más días de vacaciones que muchos otros trabajadores a lo largo del año. Es cierto que no tenemos jornadas de más de ocho horas. Pero también es cierto que es un trabajo en el que hay que estar muy comprometidos. No es un trabajo mecánico. No es un trabajo simple. No es un trabajo sencillo. Trabajar con niños (o adolescentes) siempre implica estar pendiente de muchísimas cosas. Se trata, ni más ni menos, de hacer todo lo posible porque la educación de unos cuantos peques sea buena, la mejor que podamos darles.

Por suerte, he trabajado en sitios muy diferentes. Tiendas. Agencias de comunicación. Agencias de eventos. Piscinas, muchas piscinas. He enseñado a nadar a muchísimos niños. También he estado varios meses haciendo las prácticas en dos colegios, el del Hospital del Niño Jesús, como ya sabéis, y la Sagrada Familia de Moratalaz, y he comprobado dos certezas más.

La primera es que los profesores trabajan, y trabajan mucho. Yo todavía puedo hablar solo desde el lado del chico de prácticas o del de becario en Londres, pero los compañeros con los que he trabajado, todos profesores implicados (Charo, Pilar, Laura, Ana, Sofía, las dos Mª del Carmen…), me han hecho ver que es un trabajo costoso, duro y que requiere de mucho, muchísimo esfuerzo. No es solo las horas que se trabaja en el centro, difíciles ya de por sí. Es también todo el tiempo que hay que emplear para preparar clases, para pensar en actividades que puedan complementar los distintos temas… En definitiva, que si contáramos las horas que trabajan (trabajamos) los profesores, son muchas más de los que nos pensamos.

La segunda es que, a pesar de ese esfuerzo y esa dedicación, es el mejor trabajo del mundo. A los que nos gustan los niños nos sería muy complicado encontrar otro trabajo que nos llenara más. Trabajar con niños es especial, y más cuando una buena parte de su educación depende de ti. Un compromiso que es el «culpable» de tantos quebraderos de cabeza, de tanto cansancio y, en ocasiones, de algunas lágrimas. Pero, a pesar de eso, si al final del curso compruebas que tus niños han aprendido todo lo necesario, o incluso más, gracias a ti… Será suficiente para afrontar las largas (y merecidas) vacaciones de verano con una buena sonrisa.

¡Vivan los profesores!

«Excelente maestro es aquel que, enseñando poco, hace nacer en el alumno un deseo grande de aprender».

Arturo Graf

¡Bufandas!

Aún a la espera de confirmar fechas, precio, tirada, etc., he pensado que esta semana podía presentaros formalmente a Lina, la protagonista del cuento que da nombre al libro.

Como habréis visto, se trata de una jirafa muy, muy guapa creada, por supuesto, por la genial Marta Marbán de Frutos. Algunos os preguuntaréis «¿por qué ha elegido a una jirafa para ser la imagen de la portada?» Las razones son varias. Por una parte, consideré que el nombre del cuento, «Las bufandas de Lina», era muy adecuado para aparecer en la portada. No es largo. No es demasiado corto. ¿Bufandas? ¿Lina? ¿Jirafa? ¿De qué podrá tratar este cuento? Si seguís leyendo la entrada, lo descubriréis… Otro motivo por el que la elegí a ella fue que es preciosa. Marta supo plasmar exactamente la personalidad de Lina en sus dibujos (aunque bien es cierto, que lo ha conseguido con todos los personajes del libro). Recuerdo cuentos cuyos protagonistas son animales de granja, perros, gatos… Y algunos otros más asiduos a protagonizar historias, pero no conozco ninguno que tenga a una jirafa como personaje principal. Valoré el resto de opciones, visualicé el resultado y la elección fue clara. Además, Lina, presumida como es, estuvo encantada desde el primer momento de ser la cara visible del libro. Ella, como comprenderéis, nunca valoró otra opción que no fuera la de ser protagonista absoluta.

Este cuento, el último que escribí de todos los que forman el libro, nació en mi cabeza al ver una flor de peluche que mi hermano me regaló hace algunos años. Llevaba varios días pensando en posibles animales, acechando a mis ideas para cerrar el libro tal y como lo quería. Pensé en una hipopótamo, una libélula, una leona… Pero faltaba una chispa que hiciera prender el hilo. El último animal en el que pensé fue en una mariposa y, a los pocos días, esa flor de peluche me dio la solución. Mariposas, flores, una jirafa… ¿Qué ocurrirá en el cuento? Por lo pronto, os dejo el comienzo, pero tendréis que esperar a tener el libro para saber qué sucede en un cuento con una jirafa, flores, mariposas y… ¡Bufandas!

«Quiero contaros la historia de la jirafa más presumida que jamás haya existido. Se llamaba Lina, y vivía en una preciosa casa de campo que ella misma había decorado con todo lujo de detalles. Tenía, además, un enorme jardín en el que plantaba todo tipo de flores. Rosas, tulipanes, margaritas, orquídeas… Flores de todos los colores y aromas posibles que embellecían más aún su hogar. Sin duda, era la casa más bonita del lugar.

Pero Lina no plantaba flores solo para decorar su jardín. No las regaba solo para que crecieran sanas y fuertes. No las cuidaba solo porque las quisiera. Como ya os he dicho, Lina era una jirafa muy presumida, y tan solo le interesaban las flores por sus bellos y coloridos pétalos. Con ellos se hacía bufandas kilométricas con las que adornar su larguísimo cuello. Y no tenía dos o tres, no. Sus bufandas podían contarse por millones. Una de rosas rojas. Otra de blancas margaritas. De tulipanes naranjas y de rosas orquídeas. Las tenía de todos los colores y formas posibles, y se las cambiaba constantemente para no estar más de cinco minutos con la misma».

» Los ojos de un animal tienen el poder de hablar un gran idioma». 

Martin Buber

El mejor regalo de cumpleaños…

Bueno, bueno, bueno… Cómo podría yo empezar esta entrada que llevo tanto tiempo queriendo escribir…

Los que me conocéis o me seguís sabéis que ha habido algunos problemas con la publicación de mi primer libro, «Las bufandas de Lina y otros cuentos animalados». Lo primero que quiero hacer es pediros disculpas a todos por haberos ofrecido unas fechas que al final no pudieron ser. A veces ocurren algunos inconvenientes que no podemos evitar. Pero el día 23, mi cumpleaños, me llegó el mejor regalo de cumpleaños que podría haber recibido… Si todo sale bien, y espero que así sea, en aproximadamente un mes, antes de que acabe el año, podré ver mi libro publicado y lo presentaremos en Madrid en cuanto nos sea posible. Será en fechas navideñas, así que podéis dejar ya de pensar en los regalos que tengáis que hacer…

Ya tenemos la portada (no me digáis que no es preciosa). Hoy mismo se ha llevado todo el material a imprenta. Esta semana tendré información sobre precios, tirada, fechas y demás, y estoy ya temblando de los nervios que tengo…

Ahora sí que, por fin, empieza esta aventura… Por fin tendré algo que ofreceros además de este blog. Por fin me meteré de lleno en este mundo a cuya puerta llevo llamando tanto tiempo. Por fin cumpliré uno de los sueños que más he ansiado.

Os seguiré informando sobre todo el proceso, así que tendréis que estar atentos… 🙂

Gracias por vuestra paciencia, vuestro apoyo y por compartir conmigo esta ilusión tan grande.

«Los que sueñan de día son conscientes de muchas cosas que escapan a los que sueñan sólo de noche».

Edgar Allan Poe

Lee, lee y lee… Escribe, escribe y escribe

La entrada de esta semana es especial por dos motivos. En primer lugar, como habréis notado, hoy es martes y no miércoles, como es habitual. Por otra, va a ser muy breve porque lo que quiero que leáis está en otro sitio.

De vez en cuando, aparecen personas que, generosa y desinteresadamente, te tienden la mano para ofrecerte su ayuda. Es lo que ha ocurrido con las chicas de Boolino, que se pusieron en contacto conmigo para preguntarme si me gustaría escribir algo para su maravilloso espacio. Si no lo conocéis, merece la pena «darse una vuelta» por él, ya que encontraréis multitud de entrevistas a autores, ilustradores y demás personas relacionadas con la literatura, artículos sobre literatura y/o educación (como es mi caso), recomendaciones de lecturas… Sobre todo si sois profes o si tenéis niños cerca, es una visita obligada.

Los que seguís mi blog veréis que es un artículo muy en relación con lo que he ido publicando, pero en un lugar en el que podré acercarme a mucha más gente, al menos por esta vez.

¡Espero que os guste!

http://www.boolino.com/es/blogboolino/item/68983

«Para las almas generosas todas las tareas son nobles».

Eurípides

Leer es algo que se hace cuando no quieres estar aburrido

Hace tiempo que quería escribir una entrada sobre cómo es visto leer en cuanto a afición. Como profesor (aunque sea principiante), y como fomentador absoluto de la lectura, me encuentro con muchas situaciones en las que hay que argumentar con razones sólidas para conseguir que leer no sea visto como algo que la gente rara hace.

Hoy, por ejemplo, al pedirle a una de las alumnas que me dijera tres adjetivos con los que se definiría, me ha dicho que es cariñosa, buena estudiante y aburrida. Le he preguntado que por qué se consideraba aburrida y me ha dicho: «just because I like doing boring things», vamos, que le gusta hacer cosas aburridas. ¿Qué tipo de cosas consideras aburridas?, le he preguntado. «No sé, cosas como leer». ¿Cómo? ¿Desde cuándo leer es algo aburrido? He intentado buscar la mejor respuesta posible, y creo que he dado con una lo suficientemente buena. «Leer no es aburrido. Leer es algo que se hace cuando no quieres estar aburrido». Lo ha pensado durante un tiempo y me ha dicho «es verdad, cuando leo no me aburro, para mí es lo más entretenido que puedo hacer».

¿Por qué, entonces, incluso las personas a las que les gusta leer lo consideran algo aburrido? Quizás sea porque leer no es popular, por decirlo de alguna manera. Durante la primaria, puedes enganchar a los niños y niñas de mil maneras, pero ¿qué ocurre cuando se trata de adolescentes en plena búsqueda de su identidad? ¿Queda bien decir que te gusta leer cuando lo que más nos preocupa en esas edades es ser populares, de una u otra manera? ¿Por qué nadie se avergüenza de decir «me gusta el fútbol» o «me gusta escuchar música» y sí de decir «me gusta leer«? ¿Qué deberíamos nosotros, como profesores, hacer en estos casos? ¿Cómo podemos hacerles ver que leer puede ser igual o más divertido que cualquier otra actividad?

Ahí os dejo la pregunta… ¿Proponéis algo?

«No he sufrido nunca una pena que una hora de lectura no me haya quitado».

Charles de Montesquieu

Eso que siempre he soñado…

Por fin, a tan solo dos días de dejar Madrid y España por una temporada, puedo escribir esta entrada tan ansiada.

Ya tengo las últimas y definitivas maquetas, que han quedado preciosas, y firmado mi primer contrato de edición. Llevo muchísimo tiempo pensando en este momento. El camino hasta aquí ha sido muy largo. Primero, muchos portazos a lo que pensaba sería mi primera publicación, «El destino de Tamarán», la saga de la que os hablaré algún día no muy lejano. Casi siempre eran los mismos motivos.

«Muy buen estilo. Una idea muy original. Un mundo muy bien creado. Unos buenos personajes. Pero no tenemos tiempo para alguien que no ha publicado aún. No tenemos personal para alguien que no ha publicado aún. No podemos arriesgarnos con alguien que no ha publicado aún».

Por fin, tras tomar un pequeño atajo a través de la literatura infantil (jamás lo habría imaginado), aquí estoy. A menos de un mes de ver publicado mi primer libro. A pocos días de conseguir eso que siempre he soñado. A un suspiro de dejar de ser «alguien que no ha publicado aún». Y, sinceramente, no puedo ser más feliz.

«Felicidad no es hacer lo que uno quiere, sino querer lo que uno hace».

Jean Paul Sartre