Crítica: Mandíbula

Título: Mandíbula

Autor: Mónica Ojeda

Editorial: Candaya

Este libro llegó a mis manos gracias a un compañero que lee mucho y que, he de decirlo, lee muy bien. Es un tío que siempre, siempre, siempre va con un libro y que, literalmente, los devora. Un día, hablando de un artículo que hablaba de un boom en la literatura femenina guayaquileña, me dijo que había leído este libro y que le había encantado. Un thriller. ¿Para qué quería más? Al día siguiente, me lo trajo, y, aprovechando estos tres días malito en casa, he sido yo quien lo ha devorado.

No voy a esperar más para deciros que me ha encantado. Que me ha hecho descubrir a una autora que, a pesar de su juventud, escribe de una manera increíble, con un dominio del lenguaje espectacular (esto, que es algo complicado de encontrar hoy en día, me ha llenado de alegría) y que ha hilado una historia, simplemente, brutal.

Y, ¿sabéis qué? Es un libro que apenas se conoce, difícil de encontrar en librerías, con muy poco bombo en redes… Para mí, por desgracia, todo eso me supone un aliciente para leerlo. Estoy cansado de leer libros lanzados al mercado a bombo y platillo, que todo el mundo leer y descubrir que no valen para nada. Que no están bien escritos. Que cuentan historias simples y mal amalgamadas. Que no tendrían que haberse publicado.

Por todo eso, y por lo que os cuento a continuación, en mi análisis de puntos fuertes y lo que más y menos me ha gustado, es un libro que os recomiendo desde ya.

Puntos fuertes:

El lenguaje: creo de verdad que los latinoamericanos hacen, hoy en día, un uso más cuidado del español, al menos, muchos de los escritores y escritoras de Latinoamérica lo hacen. El lenguaje de Mónica Ojeda está a la altura de alguien con prestigio, se la descubre culta, inteligente y brillante, algo cada vez menos frecuente en la literatura.

El estilo: quizá quienes lean un thriller no esperan un estilo como el que emplea la autora, pero a mí, amante (como sabéis) de la poesía, me ha maravillado encontrar un estilo casi poético en algunos momentos, metafórico, simbólico, de una belleza descomunal e inesperada entre una trama como la que el libro plantea. Hay frases que he querido leer más de una vez, incluso apuntar, porque me han pellizcado el corazón y han hecho sonreír al lector voraz de poesía que soy. Solo la frase de inicio ya nos hace presagiar ese estilo: “Abrió los párpados y le entraron todas las sombras del día que se quebraba”. Me encanta, no puedo decir otra cosa.

Las múltiples referencias:no solo a lo que se espera, sino a otros nexos muy poco comunes. Se cita a maestros del terror como Lovecraft o Poe; películas míticas como “Psicosis” o “El exorcista”; historias horrorosas como la de Slenderman; pero, también, a “Toy Story” o “La sirenita”. Sí. En un thriller bastante gore en ocasiones, que araña el miedo psicológico (el peor, desde mi punto de vista), Mónica Ojeda se permite el lujo (y lo hace de forma sublime) de narrar un episodio atroz alternando con la letra del tema principal de “Toy Story” y el “Pobre almas en desgracia” de Úrsula, en “La sirenita”. Ma-ra-vi-lla.

Las distintas tramas: en un thriller, como sabréis, todo tiene que estar muy, muy bien atado, tener todo el sentido posible y ha de cerrarse como se cierra un círculo con el último trazo. Aunque algunos autores del género no lo sepan (incluidos algunos que arrasan en ventas), cualquier hilo que quede suelto hace que toda la historia se tambalee y se rompa en mil pedazos. En “Mandíbula” (qué gran título, por cierto), esto no ocurre. Todas las tramas se van abrochando como si fueran una misma cremallera, llegando a un final que se comprende, se comparte y se celebra.

Lo que más me ha gustado: aunque podría destacar muchos puntos, me voy a quedar con el hecho de que he descubierto a una autora de la que, estoy seguro, voy a leer mucho más y, también, una editorial, Candaya, seria, valiente y necesaria en los tiempos que corren. Enhorabuena a las dos partes.

Lo que menos me ha gustado: no es algo que tenga la suficiente importancia como para que dude lo más mínimo de la calidad del libro, pero sí ha habido algo que, a veces, me ha chirriado un poco. Hay algunos recursos (como la repetición) que, desde mi parecer, se usan demasiado hasta el punto de que, en ocasiones, se hacen algo pesados. Aun así, como he dicho al principio, nada que nuble la enorme calidad de este enorme libro.

Mi sensación final es que estoy agradecido de esta recomendación; que me encanta descubrir autores y autoras que escriben tan, tan bien; que hay que ser más selectivos con nuestras lecturas y no leer lo mismo que leen todos porque una u otra editorial ha decidido convertir en un best-seller a alguien que no sabe escribir, pero que le genera mucho dinero… En definitiva, os invito a leer a esta autora. A mí, sin dudarlo, me ha enamorado y ya se quedará conmigo para siempre.

A los que lo habéis leído, ¿qué opinión tenéis? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

 

“Cualquier muerte después de aquella que se le escapó sería siempre peor”.

Mónica Ojeda, “Mandíbula”.

Crítica: Los asquerosos

Título: Los asquerosos

Autor: Santiago Lorenzo

Editorial: Blackie Books

Este libro fue un regalo de mi hermano en mi último cumpleaños. Él, lector asiduo de thrillers, añadió la visibilidad del libro a la información de la contraportada, en la que nos cuentan que Manuel acuchilla a un policía antidisturbios y se nos vende como un “trhiller estático”. Ahí está uno de los principales problemas de este libro: no es un thriller. Para nada lo es. Y eso, en mi opinión, engaña al posible lector.

Lo cierto es que, visitando librerías, este libro está por todas partes. Es uno de esos libros que han calado, que se ha desmarcado de los típicos libros, que se nos presenta como uno de esos libros que “hay que leer”, algo que, como ya sabréis, tampoco es algo que me encante.

Es verdad que lo empecé con muchas ganas. Que el estilo desenfadado y fresco de Santiago Lorenzo me impactó para bien, que pensaba que iba a ser una lectura a remarcar, pero… bueno, mejor os dejo con mi análisis de puntos fuertes y menos fuertes, que, si no, me enrollo más de la cuenta.

Puntos fuertes:

El estilo: me gusta mucho la forma de escribir del autor. No lo conocía hasta ahora. Es un escritor que, sin duda, sabe escribir y disfruta haciéndolo. Se nota y, en ese punto, la lectura de este libro es un acierto.

El léxico: qué riqueza de vocabulario. Qué maravilla, en ese aspecto. Os voy a poner algunas de las palabras que he anotado para buscar su significado (larguita, como veis): acendró, chiscón, mílite, mor, chines, diedro, miñón, adláteres, cenotafio, mansarda, artesa, sevicias, abluciones, , enjalbegar, quena, colegir, predio, talanquera, empercudir, falansterio, edáfico, gazmoñería, astroso, recua. ¿Qué os parecen? ¿Os animáis a buscar los significados de aquellas palabras que no conozcáis?

Las localizaciones: será simple coincidencia, pero en el libro aparecen localizaciones por las que paso a diario en mi camino de casa al colegio, como Torre Arias, Julián Camarillo o Arcentales, y, además, mi barrio de toda la vida: ¡Moratalaz! Obviamente, esto no suma para el resto de lectores, pero a mí me ha hecho mucha ilusión.

La situación del autor: puede que esto sea una estupidez, pero encontrar libros bien editados (me encanta esta editorial), bien distribuidos, bien promocionados y bien cuidades de autores que sean eso, autores, y no por ser famosos, youtubers o influencers, me parece todo un logro.

El punto filosófico: todo lo que le ocurre al protagonista hace que nos replanteemos algunas formas de vida, a dónde nos lleva esta vida atropellada que casi todos vivimos… Que nos replanteemos las cuestiones más antiguas de la humanidad: ¿quiénes somos y adónde vamos?

Puntos débiles:

Lo repetitivo: no sé hasta qué punto era necesario insistir tanto en la situación por la que pasa el protagonista para comprender lo que le ocurre. Quizá, si no fuera así, el libro se quedaría algo cojo, pero… Se me ha hecho pesado. Muy pesado. ¿Sabéis esa sensación de querer acabar un libro solo para ver si el final justifica haber seguido leyendo sin ganas? Me ha pasado. Como he dicho, me encantó el principio, pero, ufff… Se me ha terminado haciendo bola, la verdad.

La “moralina”: si hay algo que detesto en un libro es que el autor o la autora tratan a los lectores de idiotas si no actúan o piensan como ellos dicen. Aquí ocurre. De forma, además, muy descarada. A mí me parece genial que cada uno viva como quiera, siempre y cuando respete a los demás, pero aquí no he visto ese respeto. Aparecen frases como “…en la cola de qué espectáculo para faltos” o dar a entender que aquellos que se hacen la típica foto sujetando la Torre Inclinada de Pisa es imbécil. No sé a vosotros, pero a mí leer comentarios así no me gusta.

Lo que más me ha gustado: la forma de escribir, no tengo dudas. “Traía blanca hasta la sombra” y frases así, poéticas, trabajadas, bonitas de leer, hacen que, a pesar de ser una lectura que se me ha atragantado, haya podido disfrutarla.

Lo que menos me ha gustado: creo que ha quedado claro en los puntos que menos me han gustado. Sí. Lo siento, pero es una de las cosas que menos me gusta leer, y en este libro es demasiado evidente.

Lo he comentado con varios amigos y amigas y les ha pasado lo mismo. Algunos, incluso, no lo han podido terminar. No es un mal libro, está claro, y el autor tiene mucho oficio, pero me cuesta creer que nadie haya notado esa pesadez al leerlo, ese “venga, hombre, que pase algo ya; que ya sé que el protagonista hace ciento cincuenta mil apaños en casa con un destornillador; que ya sé que en el pueblo al que se muda no hay nada que hacer; que ya sé que odia vivir en sociedad; pero… ¡que pasa algo!” Una pena, porque la idea es buena y la forma en que está escrito es genial, pero no puedo decir que haya sido un libro que me haya encantado.

¿Lo habéis leído? ¿Qué os ha parecido?

¡Un abrazo!

“Todos somos candidatos a asquerosos”.

Los asquerosos

Crítica: El despertar de la señorita Prim

Título:El despertar de la señorita Prim

Autor:Natalia Sanmartín Fenollera

Editorial:Planeta

Por mi pasado cumpleaños pedí algunos libros a los que tenía el ojo echado, incluyendo esta novela. El título me llamaba, la sinopsis de la contraportada, también. Me apetecía leer algo así, así que llegó a casa junto a otros libros y, al final, me decanté por leer este primero.

Es un buen libro. Me ha gustado. No, no lo digo con esa efusividad mía cuando un libro me encanta. No ha llegado a ese punto. Es una historia bonita, bien narrada, muy bien escrita, con personajes creíbles y bien elaborados, pero tiene algo que ha convertido la lectura en aburrida en algunos momentos. Es opinión mía, por supuesto, y no se le puede negar a la autora que escribe a las mil maravillas, ahí no le pongo ni un pero, pero la historia me ha parecido un poco pretenciosa. Nunca me ha gustado el aleccionamiento, ni siquiera desde mi posición de profesor. No me gusta sentirme aleccionado por los personajes de una novela, y me he sentido así muchas veces. Es cierto que el escenario donde ocurre la historia así lo requiere, pero todos los personajes me han resultado bastante pedantes. Todos cultísimos, todos con sus verdades absolutas, sus frases leídas en clásicos, su experiencia vital incuestionable… Es algo muy presente en la novela, y, si os soy sincero, se me ha hecho un poco bola.

Dicho esto, paso a mi análisis:

Puntos fuertes:

El título: no puedo evitar enamorarme de algunos títulos, y este me enamoró desde que lo leí.

El estilo de la autora: ya sabéis que me gusta encontrarme con autores a los que no conocía que escriben bien. Natalia Sanmartín Fenollera escribe bien, muy bien, y siempre es muy positivo leer una historia bien escrita (como tendría que ser). Además, me gusta ver que hay autoras españolas con una pluma tan cuidada.

La protagonista y algunos otros personajes: como las relaciones sociales en San Ireneo de Arnois son inevitables, se crean unas relaciones muy bonitas entre la señorita Prim y algunos de sus habitantes, con conversaciones profundas y muy bien hiladas.

La incentivación a leer clásicos: todas las referencias me han hecho volver a tener ganas de leer algún clásico. Lo que no sé es cuál ni cuándo…

Lo que más me ha gustado: esto es otro de los puntos por los que el libro no me ha encantado. No hay nada que haya destacado tanto como para destacarlo. Por primera vez, no hay nada que escribir en este apartado.

Lo que menos me ha gustado: esa pedantería de la que he hablado antes, ese aleccionamiento constante… Creo que es algo más bien personal, pero me saca bastante de la historia.

Mi sensación final es que, aunque el libro me ha gustado y ha sido una buena lectura, esperaba que me gustara mucho más. Es una novela romántica, al fin y al cabo, y los romances no son mis argumentos preferidos para leer. Aun así, insisto, es una buena novela, muy bien escrita y con momentos que merece la pena leer. Si os gustan las novelas de este tipo, es una muy buena opción.

“En mi caso puedo decir que gran parte de mi personalidad tiene que ver con mis lecturas”.

Prudencia Prim, en El despertar de la señorita Prima

Otra luz (o, mejor, a oscuras)

Hoy he tenido la (mala) suerte de encontrarme con los “poemas” (no sabría cómo definirlos) de Alfred García y no puedo resistirme a escribir una entrada al respecto.

De verdad, me cabrea. Me cabrea mucho. Me indigna. Me horroriza. Me da vergüenza.

¿Qué están haciendo con la poesía? ¿Quién, en su sano juicio, lee este libro y opina que es poesía? Somos un país plagado de poetas inmensos. El país de Lorca, de Alberti, de Miguel Hernández, de Hierro, de Gloria Fuertes, de Pilar Paz Pasamar, de Paca Aguirre, de Aleixandre, de Juan Ramón Jiménez, Félix Grande, de los Machado… ¿De verdad, ahora, la nueva hornada de poetas son Alfred, Aitana y Ana Guerra? De verdad vamos a decir que lo de estos tres últimos es poesía después de haber leído “Poeta en Nueva York”, “Marinero en tierra”, “Los trescientos escalones”“El rayo que no cesa”. Un momento… Quizás es eso. Quizás es que quienes leen estos “poemas” no han leído a ninguno de los poetas (de los de verdad, quiero decir). Quizás es eso… Me gustaría pensar que es eso, porque la otra opción es mucho más dura y pasa por hablar de la estupidezy el borreguismo de los humanos.

Que estas personas cantan, estupendo. Que nos guste más o menos cómo cantan, estupendo. Para algo están los gustos. Pero esto no trata de gustos. Trata de un mercado editorial pervertido, absurdo, cobarde y lastimoso. Trata de editores que acuden a agencias en busca de famosos, y no de escritores. De medir la calidad de un texto en el número de seguidoresy, por lo tanto, en el beneficio económicopara la editorial. De manuscritos brillantes que se quedan en un cajón porque sus escritores no son influencers. De estantes en las librerías plagados de bodrios infumables y mal escritos de gente famosa. De perfiles en redes sociales que se dedican a hablar de libros, pero que no se atreven a decir, con todas las letras, que esta dinámica en la que estamos es vomitiva. Si hablamos de libros en nuestros perfiles, hay que hablar de libros. Y hay que decir lo que nos gusta y lo que no. Sobre todo cuando, como digo, no se trata de que nos guste más o menos, sino de un libro que es una estafa, un engaño, un sinsentido, una broma y, sí, una patraña. ¿A qué estamos jugando?

Hoy he hecho un taller de literatura fantásticaen un colegio. Se me ha clavado en el corazón que ningún niño de sexto hubiera oído hablar de Michael Ende ni de “La historia interminable” (puedo entender que es un libro antiguo), pero que eligieran a Omar Montes como un personaje cuando les he planteado hacer una actividad usando la técnica del binomio fantástico de Rodari dice mucho del camino por el que va la cultura ahora mismo. Algo estamos haciendo mal, está claro. Muy mal.

No es envidia, podéis estar seguros. Por suerte, no escribo así. Y no es una crítica como escritor, sino como lector. Como maestro. Como alguien que se desvive por fomentar la lectura entre los más pequeños a diario. Como consumidor de poesía, de todas las edades, buscando siempre los mejores poemarios no solo para disfrutarlos, sino para compartirlos. Me veo en la obligación de criticarlo, de denunciarlo, de hacer lo posible por gritar a los cuatro vientos que eso que pretenden vendernos no es literatura, no es poesía, no merece mi respeto.

Lo siento, pero esta situación me desborda. Solo espero que esta escalada de lo estúpido, de lo absurdo y de la basura rebote contra el techo y vuelva a la normalidad. A que haya libros mejores y peores. Escritores que nos gusten más o menos. Opiniones y gustos sobre la calidad. Pero, por favor, que sean libros. Que sea literatura. Que sea.

La frase para esta entrada, de la siempre genial Mafalda, la saco del último artículo de Manuel Francisco Reina, otro poeta al que admiro y recomiendo, un poeta hasta arriba de premios literarios, con una barbaridad de poemarios premiados, pero que, por desgracia, no cumple el requisito más importante hoy en día para ser considerado un buen escritor y que las editoriales se dejen la piel por hacerse con tus textos: ni es famoso ni sus redes sociales están repletas de seguidores. Quizás tengas que aprender eso y desaprender toda la poesía que sabes, querido Manuel. No leas más, métete en algún reality o ten algún romance con una persona famosa. Entonces, quizá, tengas el lugar que te mereces en la poesía. Os dejo, también, su artículo. Merece la pena: https://www.elplural.com/opinion/metafora-platano_229720102 

“Que paren el mundo, que yo me bajo”.

Mafalda

Crítica: A lo bestia

Título: A lo bestia

Autor: Mar Benegas

Editorial: Litera libros

Si me seguís por redes sabréis que estoy dando charlas y talleres de fomento de la lectura en varios colegios. Los últimos que he dado han sido de poesía infantil y de literatura fantástica, y os aseguro que me encanta hacerlo. Siempre afirmo que la lectura es fundamental para todo y que se nota muchísimo cuando un niño lee y cuando no. Insisto, para todo.

En esta época de tablets y demás pantallas, tengo como firme objetivo (tanto en mi faceta de profe como en la de escritor) “despantallizar” la literatura y reforzar el papel del libro de papel en esta cruzada por el fomento lector en que lucho a diario. Creedme que ver las caras y las sonrisas de los alumnos y alumnas con los que lo trabajo es la mejor demostración de que funciona, de que les vale, de que les gusta y de que merece la pena.

¿Por qué me enrollo tanto? Porque, a raíz del taller de poesía que di, me he dado más cuenta aún de la infinidad de actividades que se pueden hacer para trabajar mil aspectos de la lengua. Por eso, me he hecho con varios libros de poesía infantil de autores como Pedro Mañas, Sagrario Pinto o Mar Benegas, y algunos de ellos, como este que os traigo hoy, me han parecido auténticas maravillas. Adoro a Gloria Fuertes y es una fuente inmensa de poesía, pero me encanta saber que hay otros muchos autores en quienes podemos fijarnos para leer poesía infantil de calidad.

Y, tras este alegato que cada vez repito en más sitios, voy con mi análisis del libro.

Puntos fuertes:

Descubrir a Mar Benegas: una poeta a la que, seguro, no perderé la pista a partir de ahora. Os la recomiendo al cien por cien.

La originalidad: como me pasa con casi todo en la vida, no me gusta lo simple ni lo repetitivo. Me ha costado dar con un poemario infantil que no cae en los mismos temas, las mismas rimas y las mismas ñoñerías que otros muchos. La poesía de Mar Benegas es fresca, divertida, diferente y muy, muy original, y eso es de agradecer.

La edición: aunque no me parece la más cómoda posible para niños (no termina de parecerme muy manejable), la edición es preciosa. Los distintos tonos de azul, la tipografía, las ilustraciones… Visualmente es precioso, algo muy a favor si pensamos el público al que va dirigido. Enhorabuena a la editorial.

Lo que más me ha gustado: encontrar un libro tan bueno que, aun siendo infantil, me ha hecho disfrutar muchísimo. Me he reído, he releído varios poemas de lo que me han gustado, me ha servido para leer en los talleres. Además, saber que un libro de poesía infantil tiene unas ventas tan elevadas me da algo más de esperanza en que, también, se editan libros de calidad y se apuesta por ellos.

Lo que menos me ha gustado: no tener un libro mío publicado con Litera libros, jeje. De verdad que puede verse el cariño puesto en la edición de este libro. Está cuidado al detalle, es bonito por fuera y por dentro, hay trabajo… Editoriales así son las que siguen apostando por la calidad y no solo por la cantidad (ya sabéis mi postura ante esa “literatura”influencer), así que, sí, me da mucha envidia pensar que no hay nada mío publicado por este equipazo. Si me leéis, que espero que sí, y me queréis dar una alegría, lo tenéis muy fácil J

¿Qué os parece a vosotrxs la poesía infantil? ¿Algún libro o autor/ a que recomendar?

¡Un abrazo!

Crítica: La cata

Título: La cata

Autor: Roald Dahl

Editorial: Nórdica Libros

Que a Roald Dahl lo adoro no es ningún secreto. Creo que ha hecho y hace tantísimo bien por el fomento lector infantil y juvenil que es muy digno de estar considerado uno de los escritores más importantes de la historia. Además, escribió Matilda, y eso son palabras mayores.

Sus relatos para adultos los descubrí más tarde. Leí varios y me encantaron. Por eso, no dudé en hacerme con esta preciosa edición de uno de ellos, “La cata”, ilustrado de forma espectacular por alguien a quien, por suerte, conozco con este libro: Iban Barrenetxea (te seguiré la pista a partir de ahora).

Además, lo compré en la librería que (¡yuhu!) han abierto al lado de mi casa: Taiga. Creo que tendrán que hacerme cliente vip dentro de muy poco, porque voy a pasar mucho tiempo allí (os la recomiendo, es una preciosidad).

Dicho esto, ahí voy con mi análisis.

Puntos fuertes:

La edición: he de reconocer que, por muy Roald Dahl que sea, si me ofrecen un relato suyo de una forma que no sea atractiva, no lo compro. De hecho, tengo un libro con todos los relatos escritos por el autor galés, pero una joya así tenía que estar en mis estanterías.

Las ilustraciones: ¿sabéis cuando la ilustración de un libro es una obra de arte? Pues eso es lo que me pasa con cada una de las ilustraciones que Iban Barrenetxea ha hecho para esta historia. Entre mis tops de ilustradores desde ya mismo.

El humor:c omo en todas las historias de Roald Dahl, el humor, el absurdo, la crítica y lo surrealista están muy presentes. El final es, sencillamente, genial.

Lo que más me ha gustado: ver que Roald Dahl sigue pidiendo nuevas ediciones, sigue ocupando librerías, sigue sorprendiendo a más y más lectores. A los genios hay que mantenerlos siempre muy vivos.

Lo que menos me ha gustado: aunque la edición es preciosa, he de decir que veo el precio un poco excesivo, más aún teniendo en cuenta que es solo un relato que se lee en diez minutos. Creo que el libro con todos sus relatos me costó algo parecido. Es el único pero que le puedo poner.

Mi sensación final me obliga a seguir recomendando a Roald Dahl siempre que puedo. Siempre lo he hecho con los niños, pero también es muy, muy recomendable para adultos.

Permitidme que termine con una frase que se ajusta perfectamente a todo este movimiento influencer/ youtuber tan actual:

“Parecía algo incómodo, casi avergonzado, por haber ganado tanto dinero con tan poco talento”

Roald Dahl, “La cata”

Crítica: Todo se olvida

Título: Todo se olvida

Autor: Carmen Guaita

Editorial: Khaf

Carmen Guaita es una de las personas a las que más admiro, respeto y quiero. Llegó a mi vida de la mano de otra de las personas a las que más quiero, respeto y admiro: Manuel Francisco Reina (leed cualquiera de sus libros, no os arrepentiréis). Desde que se cruzó en mi vida, hemos compartido muchos momentos preciosos (y los que nos quedan), pero aún no la había leído. Solo os digo una cosa: qué bien que, por fin, lo he hecho.

Estoy (y ella lo sabe) enamorado hasta el tuétano de su voz. Estaría escuchándola horas y mi nivel de atención no disminuiría nunca. Tenía mis sospechas de que esa forma de hablar tan suya sería también la voz que se reflejaría en su escritura. No me equivoqué. He leído este maravilloso libro con su voz, con su gesto, con su sonrisa y su abrazo, con su amor.

Qué historia tan bonita la de Criptana Senzi. Qué personajes tan bien creados que se te quedan debajo de la piel uno tras otro. Qué lenguaje más cuidado, más trabajado, más bien elegido. Qué ratos de lectura me ha dado este libro, de esos que, últimamente, me cuesta encontrar. Esperé varios meses hasta leerlo, porque pensé que era un libro de té, manta y lluvia repiqueteando en la ventana. Qué bien que esperé, porque lluvia, frío y té han sido muy buenos cómplices. Hay momentos para la lágrima y la sonrisa; para el amor y para el dolor; para la pomposidad y para la miseria; para la inocencia y para el descaro; para los sueños y las desilusiones. ¿No es la vida así, al fin y al cabo?

Si sigo escribiendo de Carmen y de su libro sin centrarme, puedo hacerlo durante muchos folios, así que, sin enrollarme más, paso a mi análisis habitual.

Puntos fuertes:

Los personajes: no sé si me había pasado alguna otra vez (si es así, habrán sido muy pocas veces), pero me han llegado al corazón todos los personajes de esta historia. El personaje de la protagonista, Criptana Senzi, es una auténtica delicia. La historia de una diva en toda regla, con sus miserias incluidas. Pero, ay, ese Pedro Benassar, esa Mercedes, ese Miguel Rojas, esa Miguela, ese Tirso, esa Cinta… Los he querido y los sigo queriendo. Qué personajes más auténticos, más humanos. Qué suerte encontrar unos actores y actrices tan bien gestados, con una evolución clara, pausada y perfectamente detallada. Además, en la historia inventada por Carmen, estos personajes ficticios se mezclan con otros reales, como Federico García Lorca, Manuel de Falla, Maria Callas o Coco Chanel, entre otros, que hacen que la vida de Criptana cobre, si cabe, más fuerza aún.

El lenguaje: los que me conocéis sabéis lo que valoro en un libro que esté bien escrito. Suena a algo lógico, ¿verdad? Quien publica un libro será porque escribe bien. Del mismo modo, también sabéis mi opinión al respecto. Por desgracia, ya no vale escribir bien para publicar. No es necesario, quiero decir. Por eso, por lo que he disfrutado con cada página de este libro tan deliciosamente escrito, te doy las gracias, Carmen, por no ser influencer ni youtuber ni famosa. Te doy las gracias por ser tú. Maestra. Escritora. Una amante de las letrasque las mima porque está en su naturaleza. Gracias por este regalo tan bonito.

La estructura: mientras lo estaba leyendo, la propia Carmen me preguntó: “Las cartas, ¿se hacen pesadas?”. Antes de deciros lo mismo que le dije a ella, os aclaro que toda la novela está escrita mediante cartas, correos electrónicos, anotaciones de algunos personajes y transcripciones de distintas conversaciones. En un primer momento sí pensé que esa estructura sí podía hacerse pesada, pero, en mi opinión, es todo un acierto. Se harían pesadas si te sacaran de la historia, si te hicieran perder el hilo o si hubiera habido algún personaje a quien temer (por aburrido o por mal creado) en el momento de ver que “le tocaba” hablar a él. No es el caso. Me han gustado tanto todos y cada uno de los personajes que estaba deseando leer qué iban a contar. El hilo no se pierde en ningún momento. Es más, ese intercalado de cartas y de personajes está tan bien cosido que la historia y sus protagonistas evolucionan a un ritmo perfecto página a página. No, Carmen, no se hacen pesadas. Has arriesgado y has ganado el mayor premio: el de crear una historia redonda, bella y luminosa.

La ópera: es otro de los personajes, sin duda. El enorme conocimiento de Carmen del mundo operístico se refleja a la perfección y se enlaza con la historia como un diamante se engarza en el metal para crear una joya. Esos fragmentos de arias, esa humanización de los protagonistas de cada ópera que Criptana interpreta, así como de ella misma y el resto de cantantes. Me han entrado unas ganas inmensas de ver Madame Butterfly, Otello, Don Carlo, La forza del destino, La traviata, Tannhäuser, Turandot, I pagliaci… Qué alegría que la cultura genere cultura, ¿no os parece?

Lo que más me ha gustado: aunque todo lo “técnico” me merece la más cálida de las ovaciones, me voy a centrar en dos aspectos un poco más subjetivos que se me han enganchado al alma. El primero, saber que la autora es alguien a quien quiero tanto. Es precioso sentir orgullo por una persona tan querida. El segundo es que, como Criptana y algunos otros personajes, yo también soy manchego. Bueno, una de mis dos mitades lo es, por mi padre, que es de Almagro. Al leer algunos fragmentos he podido vivir esa hospitalidad manchega tan arraigada, sobre todo, en las mujeres. Esas invitaciones a sus casas para tratarte como a un rey. Esa generosidad llevada al extremo que, si no fuera por saber que les sale del corazón, podría llegar a incomodar. He revivido mi última vez en Almagro, donde las primas de mi padre se “peleaban” por acogernos en sus casas. Donde cada comida o cena era un banquete. Donde había que comerse hasta la última cucharada de sopa, hasta el último filete y hasta el último dulce, todo preparado con cariño y con el deseo de que su familia se siente bien, se sienta parte de ellos. He revivido esa sopa “despesita” de “La Sacrita”, una de las primas de mi padre. La Mancha no es solo tierra de molinos. También lo es de buenas gentes, hospitalaria y generosa como pocas.

Lo que menos me ha gustado: voy a poner solo un pero, y no es uno que dependa de la autora. Me da mucha pena ver libros que se venden como churros y que están por todas partes sin estar siquiera bien escritos y ver otros, como este “Todo se olvida”, que merece estar entre los libros más importantes del año, más bien arrinconado en algunas librerías. Señores editores, libreros, periodistas, críticos y demás personas relacionadas con el mundo de la literatura, dejen de buscar solo el dinero y busquen, por encima de todo, la calidad. Ganaríamos todos, ustedes también.

Mi sensación final os la podéis imaginar. No me voy a extender más. Solo voy a insistir en darle las gracias a Carmen por habernos regalado una historia y unos personajes de los que, por contradecir al título, nunca voy a olvidar. Leedlo. Hacedme caso. Leed a Carmen es, me atrevo a decir, beneficioso para salud y para el alma.

“Aquí no se miente nunca: quien tiene hambre, pide pan; quien tiene sueño, cierra los ojos; quien babea, suelta sobre la camisa un salivazo espero; quien lo ha olvidado todo, nada pregunta; quien lo recuerda todo, no lo calla”.

Todo se olvida