Crítica: El síndrome de Bergerac

Título: El síndrome de Bergerac. Una comedia heroica.

Autor: Pablo Gutiérrez

Editorial: Edebé

Desde que conozco a Beatriz OsésEdebé se ha convertido en una editorial que he leído mucho. Principalmente han sido sus libros, pero este que traigo hoy no lo ha escrito ella.

Esta novela juvenil, ganadora del “Premio Edebé de Literatura Juvenil”, me ha presentado a PabloGutiérrez, un autor que me ha recordado un tanto a algunos libros de mi admiradísimo Nando López.

En este libro conocemos a una peculiar pandilla de instituto que, gracias a una de esas profesoras tan necesarias en educación, deciden representar una obra de teatro: Cyrano de Bergerac.

Esta decisión sirve para hablar de otros muchos temas. De la amistad. Del amor. De los miedos. Del valor. Del compañerismo. Del esfuerzo. Del trabajo en equipo. De los errores. Del dolor. De la adolescencia. De la vida.

Y me ha hecho volver a esos años de adolescencia. A esos años de instituto en el que todo se vive de forma magnificada, siempre en hipérbole, siempre con ese dolor que supone darnos cuenta, poco a poco, de que nos hacemos mayores. Pero, por suerte, mis años de instituto fueron muy felices y los recuerdo con un cariño inmenso, así que la lectura ha sido un regalo que me ha hecho rejuvenecer unos cuantos años, volver a esa época en la que fui descubriendo el tipo de persona en la que me estaba convirtiendo, no muy distinta a la persona que soy ahora.

Solo por eso, por ese regalo, este libro me ha llegado dentro.

Luego tiene otros muchos detalles que lo hacen especial, como las referencias constantes a Harry Potter, la puesta en valor de los clásicos, el reconocimiento a esos profesores que dejan huella (yo tuve unos cuantos), la incorporación del teatro… Y unos personajes muy bien creados y, por lo tanto, muy creíbles.

Muy bien escrito, idóneo para el público al que va dirigido (y no solo para ese público), divertido… Un muy buen libro, la verdad.

Solo me falta saber cuánto de su vida como profesor hay en esta novela. Quizá, si se presta, podré salir de dudas si me deja entrevistarlo en Enredando voces

Dicho esto, voy con lo que más y lo que menos me ha gustado del libro.

Lo que más me ha gustado: que sea una historia, como he dicho, en la que se valoren dos aspectos que yo valoro mucho: la profesión docente (de quienes la sienten de verdad) y los clásicos. En mi opinión, todo un acierto.

Lo que menos me ha gustado: por decir algo (aunque puede que influya que no lo he leído en un momento en el que estuviera tranquilo), se me ha hecho un pelín largo. Puede que hubiera agradecido algunas páginas menos, pero esto es cosa mía.

Mi sensación final es que se trata de un libro perfecto para recomendar a estudiantes de bachillerato y a sus profesores. Que es un muy buen empujón para lanzarse a leer teatro y libros que siguen perdurando a lo largo de años y años, además de revivir o volver a amar a Harry Potter que, por casualidades de la vida, leí justo en mi adolescencia.

La foto, y esto era obligado, es en el instituto donde estudié. 

“En ocasiones, un beso aparece de improviso y ya nada vuelve a ser lo mismo”.

Pablo Gutiérrez, El síndrome de Bergerac

Crítica: Poemas, Hannah Arendt

Título: Poemas

Autor: Hannah Arendt 

Editorial: Herder

Siempre me ha gustado mucho Hannah Arendt como pensadora, y la he leído, en esa versión, en más de una ocasión.

Lo que no sabía era que, también, escribió algunos poemas. Así es mi cabecita loca…

Me gustó mucho la forma en la que este libro llegó a mí, porque no ocurrió que descubriera los poemas de Arendt y fuera a buscarlo. 

Como ya sabéis, me encanta perderme en las librerías. Hace unos días fui al Teatro Bellas Artes a ver a José Sacristán en “Mujer de rojo sobre fondo gris”, de Miguel Delibes. Aunque este es otro tema distinto, qué bestialidad de interpretación para un texto a la altura, solo, de Delibes. Volviendo al autor vallisoletano, esta de Sacristán y la de Lola Herrera en “Cinco horas con Mario” son las dos interpretaciones más espectaculares que he vivido en un teatro. Que viva la cultura.

A lo que iba. En la espera, di una vuelta por la librería Antonio Machado (visitadla si no lo habéis hecho, es una preciosidad). Mi idea inicial era encontrar el libro con el que Antonio Carvajal ganó el Premio Nacional de Poesía en 2012, porque también es miembro del jurado del Premio Antonio Gala que acaba de premiarme y me parece justo leer algo suyo. No lo encontré. Busqué entre los libros de poesía y no encontré nada que me apeteciera, así que fui a ver la sección de filosofía. Allí, colocado para que yo lo viera, estaba este libro, esperándome. “Poemas”“Hannah Arendt”. ¿Sabría el librero que yo iba a ir y lo puso ahí, para mí? Además, el tema del exilio me interesa bastante, y esa palabra aparece en la contra. Obviamente, el libro se vino conmigo.

Creo que hay algo en la forma de escribir poesía de Arendt que demuestra dos cosas diametralmente opuestas. Una, que es una escritora de los pies a la cabeza y que su lenguaje es abrumador. Dos, que no es o no fue poeta, entendido como persona que se dedica en cuerpo y alma a la poesía. Aunque el libro me ha gustado mucho y hay poemas e imágenes muy buenos y potentes (y aunque la edición sea una preciosidad), este poemario parece una colección de poemas anotados aquí y allá sin intención de que fueran publicados, sino, más bien, escritos por gusto propio, por satisfacción personal.

En las “Notas a la edición” se explica con brevedad que algunos de estos poemas ni siquiera fueron escritos a máquina ni revisados por la autora, lo que confirma un poco esa sospecha mía. A pesar de todo, no cabe duda de que estamos ante una de las pensadoras más importantes de la historia, que su conexión con la poesía es evidente y, en mi opinión, es una poeta más que destacable.

Además de los poemas, la explicación que Irmela von der Lühe, profesora de literatura alemana contemporánea, hace a modo de epílogo de libro en ese fragmento titulado “Sobre los poemas de Hannah Arendt” es otra delicia. Ya no solo por conocer más sobre esa aproximación poética de la autora, sino por saber más sobre ella, sus amistades y sus influencias.

Solo puedo agradecer a la Editorial Herder por hacer un trabajo tan bueno y al azar, por poner este libro ante mis ojos sin apenas esperarlo.

Lo que más me ha gustado ha sido, sencillamente, el maravilloso descubrimiento de la Hannah Arendt poeta, lo que me ha llevado, también, a conocer mejor su figura.

Lo que menos me ha gustado, por decir algo, que son pocos poemas… Pero son todos los que Arendt escribió, así que me parece más importante haberlos leído todos, aunque me habría encantado que fueran más.

Y vosotrxs, ¿conocéis a Hannah Arendt? ¿Os gustaría leer algo suyo?

“Ay, ¿quién querrá ponderar lo que no concibe?

¿Y quién querrá decir lo que solo se discierne 

tardíamente?

Pues tan pronto como lo agarra con ambas manos

deja de saber por qué lo sigue sufriendo.

Octubre por la mañana, Hannah Arendt

Enredando voces con Nando López

De Nando López podríamos decir muchas cosas (y todas buenas).

Podríamos decir que es muy buen escritor (y nos quedaríamos cortos, porque es uno de los autores nacionales actuales más importantes).

Podríamos decir que es muy buen dramaturgo (y seríamos cautos, su trayectoria así lo demuestra).

Podríamos decir que es un tío comprometido (y sería poco, porque está comprometido, al 300%, con el colectivo lgtbi, por ejemplo).

Y podríamos decir que es un tío majísimo (y, de nuevo, seríamos poco generosos).

Para comprobarlo, no tenéis más que escuchar la fantástica entrevista que le hice en Radio Off the Record (fantástica por lo que cuenta y por cómo lo cuenta).

Es un poco más larga de lo habitual, pero merece la pena escucharla.

Día Mundial Contra la LGTBIfobia

Hoy, 17 de mayo, es el “Día Mundial Contra la LGTBIfobia” y, una vez más con este tema, creo que es mi obligación escribir al respecto.

Ocurrirá, como siempre ocurre, que habrá quien diga que estas “celebraciones” o “conmemoraciones” no tienen sentido o que son injustas, ya que no existe el “Día Mundial Contra la Heterofobia”, del mismo modo que no existe el “Día del Orgullo Heterosexual”.

Bastaría responder desde la obviedad, pero parece que no es suficiente.

Y no es suficiente, precisamente, porque aún es necesario poner el acento en estos días.

Porque sigue habiendo (y en aumento) agresiones lgtbifóbicas.

Porque sigue habiendo países donde no ser heterosexual es delito y está, incluso, penado con la muerte.

Porque no se está poniendo en entredicho que los profesores adoctrinemos en la heterosexualidad, sino que les digamos a nuestros alumnos y alumnas que ser bi, gay o trans es tan natural como ser hetero. No vaya a ser que, algún día, la sociedad lo entienda y podamos olvidarnos de reivindicaciones.

Porque nadie se ha sentido ofendido, insultado, vejado, agredido o asesinado por ser heterosexual, pero sigue ocurriendo todo eso con quienes no lo somos.

Por todos estos motivos, hoy, desde esta pequeña plataforma que son mis redes sociales y mi blog, grito que “no” a la homofobia, a la bifobia y a la transfobia; grito “no” a la intolerancia; grito “no” a la desigualdad; grito “no” al odio.

«Odio la palabra homofobia. No es una fobia. Usted no tiene miedo. Usted es un imbécil».

Morgan Freeman

Enredando voces con Beatriz Osés

Ya ha pasado un mes desde el primero que publicamos, y este “Enredando voces” en el que converso con personas relacionadas de una u otra forma con la literatura no me ha dado más que alegrías.

Desde Radio Off The Record, los jueves, a las 21.00, seguiremos apostando por los libros y por la cultura, trayendo al programa a invitados e invitadas que queremos que conozcáis o, en el caso de que sepáis quiénes sois, podáis saber más sobre su relación con la literatura.

Empezamos con Manuel Francisco Reina. Seguimos con Laura Riñón. Después, llegó Iván Alfaro. La siguiente fue Carmen Guaita. El turno de hoy es (creo que no podía ser de otra forma) para Beatriz Osés.

Con su serie “Albert Zimmer” recién aterrizada en las librerías y el “Premio El Barco de Vapor” que le acaban de entregar (su segundo en tres años), es la autora de infantil y juvenil del momento.

Me pierdo en la cantidad de premios y reconocimientos que ha obtenido su obra. Es uno de mis descubrimientos de este año (en lo literario y en lo personal), una de mis autoras de infantil y juvenil favoritas y, siendo objetivos, cuando llevas a la espalda premios como el “Ciudad de Orihuela”, el “Edebé”, dos “Barco de vapor” o “La Brújula” y has sido dos veces finalista del “Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil”, no es por suerte ni por nada que no sea talento.

Además, su visión como profesora de Lengua y Literatura nos dará, también, detalles de esa, a veces, complicada relación entre la educación y la lectura.

Solo tenéis que ir a https://www.radiofftherecord.com/2021/05/13/7622/ y encontrar un ratito para dejaros llevar por las palabras en esta charla entre amigos, entre colegas (en el sentido laboral), entre apasionados de la literatura.

Y, ya sabéis, nada mejor que un libro para conocer el mundo.

“No me entiendo sin la escritura”.

Beatriz Osés

Segundo club de lectura infantil en Librería Taiga Madrid

Día muy especial ayer en Librería Taiga Madrid.

Segundo club de lectura infantil que hacemos juntos y cómo estaba la librería… ¡A reventar!

Y eso que se daban todas las condiciones, incluso, para haberlo tenido que cancelar…

Yo sigo con lumbago, por lo que mandé a mi versión robótica y tuve que responder con un sencillo “es que me duele mucho la espalda” a las mil veces que me preguntaron: “¿por qué andas tan raro?”

El primer autor que estuvo con nosotros, Pedro Mañas, está con ciática, y el pobre no solo vino y lo hizo fenomenal, sino que se hartó a dedicar libros a todos los fans de “Anna Kadabra”“Princesas Dragón”“Cazapesadillas” y demás y, por extensión, fans de él. Qué gusto fue desvirtualizarlo, al fin; confirmar lo que ya tenía claro: que es un tío majísimo, cercano, humilde y sencillo (además de un pedazo de escritor); y escucharlo recitar uno de mis poemas favoritos escritos por él: “Comida basura”, de su precioso poemario “Ciudad laberinto”, ganador del “Ciudad de Orihuela” con Kalandraka. Mil millones de gracias, Pedro.

La segunda autora, Beatriz Osés, había tenido una caída y tampoco se encontraba muy allá. En la librería ya tiene su grupo de admiradores (¿quién dice que los niños no leen?), y aprovechamos la ocasión, además de para hablar del libro en cuestión, el primero de la saga “Erik Vogler”, editado por Edebé, para celebrar con ella su reciente (y merecidísimo) “Premio El Barco de Vapor” por el libro “Un bosque en el aire”, ya sabéis, con SM. Nos hizo una promesa que estamos deseando ver cumplida, pero es secreto… Gracias, Beatriz, por tu amistad y tu generosidad siempre.

Vamos, que parecíamos tres ancianos hablando de literatura infantil y juvenil

Pero los tres, además de mis amigas de Taiga (gracias por este espacio que me ofrecéis), acabamos felices. Agotados, sí, pero muy felices. Porque nos encantan los libros y, al menos en mi caso, porque me encantan los peques (y tuve visita especial incluida que casi me hace llorar).

Una tarde maravillosa, qué os voy a decir…

“Para los niños trabajamos porque los niños son los que saben querer, porque los niños son la esperanza del mundo”.

José Martí

Enredando voces con Carmen Guaita

Quienes no conozcáis aún a Carmen Guaita, estáis de suerte.

Generosa, humilde, con un corazón inmenso, talentosa, con una voz que apacigua, con una sonrisa que enamora.

Buena maestra. Buena escritora. Buena amiga.

Os contaría mucho sobre ella, pero prefiero que lo escuchéis de su propia boca en esta (quizás está mal que lo diga yo) preciosa entrevista que pude hacerla y que ya está en Radio Off the Record.

“Enredando voces”, el podcast en el que converso con personas relacionadas de una u otra forma con la literatura, me está trayendo muchas alegrías.

Sabía que lo iba a disfrutar y tenía muchísimas ganas, pero está siendo aún mejor.

Y, como lo que importa hoy no son las palabras escritas, sino las que compartimos en esta entrevista, os dejo aquí el enlace, para que podáis escucharnos, para que conozcáis mejor a Carmen y esa historia de amor que mantiene con la literatura.

Crítica: La utilidad de lo inútil

Título: La utilidad de lo inútil

Autor: Nuccio Ordine

Editorial: Acantilado

Hace ya algo de tiempo que cada vez me intereso más por los clásicos, los ensayos y la filosofía.

No sé si, después de mi “fiebre oriental”, en la que solo leí libros de autores orientales (y que, de momento, parece que ha pasado), me está llegando otra fiebre lectora filosófica y ensayística, porque varios de los libros que tengo por leer van en esa línea.

Este que traigo hoy no es mío. Me lo prestó mi ya-conocida-por-todos vecina María cuando vio que estaba leyendo un libro de escritos de Hannah Arendt que lleva por título “Más allá de la filosofía. Escritos sobre cultura, arte y literatura”. Le expliqué que lo estaba leyendo porque me interesaba saber cómo se ha tratado el tema de la cultura desde la filosofía, así que no tardó en decirme que este “La utilidad de lo inútil” me venía al pelo. Y no se equivocó, porque lo he disfrutado muchísimo.

Se trata de un libro estructurado en tres partes: La útil inutilidad de le literatura; La universidad-empresa y los estudiantes-clientes; y Poseer mata: “Dignitas hominis”, amor, verdad. Termina con un ensayo de Abraham Flexner titulado “La utilidad de los conocimientos inútiles”.

La parte que más me ha interesado es la primera, sin duda, pues trae una mirada a lo largo de la historia sobre esa “inutilidad” indispensable de la literatura de la mano (o de la voz) de filósofosautores y pensadores. Una delicia, os lo aseguro.

En un mundo (ya lo he hablado muchas veces) en el que parece que todo se viene abajo; que la cultura se infravalora cada vez más; que la educación parece importar menos y menos; que cualquiera sabe más que nadie sin tener ni idea de nada; quien escribe afirmando que jamás se ha acercado a un libro (y se nota); o que lo que más se lee es lo más comercial, lo que más peso tiene en redes sociales y lo que va a portar, por ende, más beneficios; este libro y lo que nos enseña se vuelve absolutamente necesario.

No solo deja claro que el arte, la cultura y el saber es lo más útil a lo que podemos (y debemos) acercarnos, sino que no podemos dejar que los poderes económicos, mediáticos o de cualquier otro término esdrújulo nos lo arrebaten.

Ante el retroceso, educación.

Ante el odio, cultura.

Ante el servilismo, arte.

Ante la involución, literatura.

Y, ante lo mediocre, lo clásico.

Una sociedad que no lo arriesga todo a la educación de las personas, a su patrimonio cultural y artístico, al saber que ha arrastrado a lo largo de tantos y tantos siglos está abocada al fracaso más absoluto, al borreguismo, a un lugar donde los clásicos no se conozcan y se pongan pedestales a incultos que solo saben posar en redes, canales de YouTube o programas televisivos.

Yo no quiero una sociedad así y, quizá, por ese motivo, cada vez me acerco más a esa cultura que es la raíz más profunda de la Tierra, a la lectura de quienes, miles de años después, siguen teniendo una voz clara y rotunda, a quienes sí tienen algo que aportar.

Quizá, por ese motivo, tengo un cuaderno repleto con frases que he ido apuntando mientras leía este maravilloso libro. Porque un pueblo que olvida está condenado a la muerte.

Lo que más me ha gustado: ese recorrido a lo largo de la historia en el que voces tan importantes y variadas como las de Dante, Petrarca, Aristóteles, Shakespeare, Platón, Kant, Ovidio, Cervantes, Baudelaire, García Lorca, Italo Calvino o Heidegger nos llenan de motivos para proteger la cultura, el arte, la literatura, la educación y todas las demás “inutilidades” de quienes, conscientes de su poder, quieren limitarlas. Y afirmo esto, sí, en plena jornada de reflexión antes de las elecciones en la Comunidad de Madrid.

Lo que menos me ha gustado: que ha aumentado (mucho) mi necesidad de buscar más lecturas al respecto, de seguir sumergiéndome en la filosofía, de dejarme arrastrar por la sabiduría de los sabios, por esa utilidad de lo inútil.

Mi sensación final es que no me queda otra que recomendar la lectura de este libro y que os empapéis del peso de todos los postulados que vais a encontrar. Libros así son necesarios, imprescindibles, insustituibles, porque aúnan saberes que no han de perderse nunca.  

“Sabotear la cultura y la enseñanza significa sabotear el futuro de la humanidad”.

Nuccio Ordine, La utilidad de lo inútil

Crítica: Sobre el dolor

Título: Sobre el dolor

Autor: Cicerón

Editorial: Los secretos de Diotima

Leer a los clásicos siempre ha sido una de mis asignaturas pendientes. Y, cuando hablo de clásicos, me refiero a romanos y griegos. A esos filósofos y pensadores que pusieron los cimientos del pensamiento y cuyos postulados, milenios después, siguen tan vigentes como cuando los plantearon.

Este pequeño (por extensión) libro llegó a mí en una de mis habituales visitas a la Librería Taiga Madrid

Llevaba unos días rumiando un poemario que quería escribir. Sabía, más o menos, qué temas quería tocar. Y el dolor era una de ellos.

Por eso, cotilleando por la librería, encontré esta colección propuesta por “Los secretos de Diotima” y, ya sabéis, llamaron mi atención. Me llevé este “Sobre el dolor” y “Sobre el desprecio de la muerte”, también de Cicerón. El primero ya ha cumplido su cometido y me ha servido en una buena parte del poemario que terminé esta misma semana (ya veremos qué ocurre con él). El segundo lo leeré buscando inspiración para otro poemario al que llevo tiempo dándole vueltas.

Y, por lo que estoy comprobando, los clásicos no suelen fallar, sencillamente, porque son una fuente inagotable de sabiduría.

De lectura muy sencilla por lo breve y lo conciso; con multitud de citas y frases que van directas a la consciencia; es un libro perfecto para aprender. Y ya sabéis que aprender es una de mis actividades favoritas.

Si os interesan el mundo clásico, la filosofía, los pensadores romanos y griegos… Esta colección es una maravilla. Os recomiendo echarles un ojo a sus títulos, seguro que encontráis alguno que os llame la atención.

Lo que más me ha gustado: que ha sido clave a la hora de estructurarme la mente de cara al poemario. Me ha dado una visión filosófica del dolor que no conocía e, incluso, me ha facilitado una cita (la que incluiré al final) para uno de los poemas.

Lo que menos me ha gustado: sin que sea nada negativo, que ha hecho aumentar mis ganas de acercarme más aún al mundo clásico. 

Mi sensación final es que todos y todas tendríamos, en mayor o menos medida, que acercarnos a lo clásico, a la raíz, a los cimientos. Si los pensamientos de estos filósofos y pensadores han trascendido a lo largo de tantos y tantos años, será por algo… ¿no creéis?  

“No es fuerte aquel que yace”.

Cicerón

Crítica: Benjamin Wilson y el caso de la mano maléfica

Título: Benjamin Wilson y el caso de la mano maléfica

Autor: Beatriz Osés

Ilustrador: Emilio Urberuaga

Editorial: Edebé

Hay unos cuantos autores y autoras nacionales de literatura infantil y juvenil de los que me fío al cien por cien. Beatriz Osés es una de allas, al igual que lo son @pedro.manas.romero , @lediciacostas , @loslibrosdelaoro o @margaritadelmazo . No es necesario irse tan lejos para encontrar muy buenas historias dedicadas a peques y jóvenes.

Este libro fue uno de los elegidos para el Club de Lectura Infantil de la Librería Taiga de Madrid, del que me voy a ocupar a partir de ahora. Será del que hablemos en el grupo de nueve y diez años, y creo que les va a encantar.

Aunque me encante la fantasía, siempre he dicho que libros para este público tan exigente que sean “reales” es, también, necesario. Me encanta leer y escribir sobre magia, criaturas fantásticas y hechizos, pero también me gusta mucho hacerlo sobre lo que un niño o niña puede encontrarse en su día a día. Sin ir más lejos, en su colegio. Todo eso, a pesar de que la historia en sí no sea muy realista. Os cuento.

Benjamin Wilson es un señor que, a punto de jubilarse, recibe una notificación del Ministerio de Educación para que vuelva a su colegio, ya que afirman que tiene siete años. Con un argumento así, y con la pluma e imaginación de Beatriz Osés, podéis imaginar que es una muy buena historia en la que, sobre todo, priman el misterio y el humor. Dos elementos, para mí, muy importantes en la literatura infantil y juvenil.

Es un libro breve, muy entretenido y muy recomendable, y podremos destriparlo a placer en el club de lectura.

Además, cuenta con las ilustraciones de Emilio Urberuaga, uno de los grandes ilustradores españoles que, ni más ni menos, ha ilustrado Manolito Gafotas, entre otros muchos. Todo un lujo, desde luego.

Será un libro que recomiende en el colegio, sin duda. Cómo me gusta que autores tan cercanos escriban historias tan geniales.

Dicho todo esto (aunque me enrollaría mucho más), paso a mi análisis.

Puntos fuertes:

Marca España: sí, insisto. Es un auténtico lujo leer un libro de una autora de la talla de Beatriz Osés (ojead su curriculum literario) e ilustrado por Emilio Urberuaga, Premio Nacional de Ilustración 2011, sin ir más lejos. Cuánto talento tenemos en España, amigos y amigas. Y cuánto me gustaría que todo ese talento se valorara mucho más aún.

El humor: aunque, en realidad, catalogaría este libro como un libro de misterio, creo que el humor es lo más importante que encontramos en sus páginas. Un gancho perfecto para su lectura. 

El protagonista: Benjamin Wilson es un personaje estupendo. Inocente, torpe, concienzudo, justo… y muy divertido. Me ha cautivado.

Las ilustraciones: cuando un ilustrador es tan reconocible es por méritos propios. Y las ilustraciones de Emilio lo son.

Lo que más me ha gustado: poder compartir este libro con los lectores de Taiga y, además, contar con la propia autora, que nos acompañará si nada se tuerce.

Lo que menos me ha gustado: ¡que se me ha hecho muy corto! Es lo que tiene leerlo con treinta y cinco años, supongo…

¿Conocíais a la autora? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“Según estos documentos, usted tiene siete años y está en edad escolar”.

Beatriz Osés en “Benjamin Wilson y el caso de la mano maléfica”.