Lecturas para Navidad

¡FELIZ NAVIDAD! No voy a molestaros con entradas densas en estas fechas, que estamos todos hasta arriba de compromisos…

Tan solo quiero dejar un consejo por aquí, para que lo aproveche quien lo crea bueno. Estos días, por tradición, porque apetece estar en casa calentitos y porque los peques no tienen colegio, ¿qué mejor momento para invitarlos a la lectura?

Si no tenéis libros de cuentos, investigando por Internet podréis encontrar prácticamente todos los clásicos, muy apropiados para las Navidades. Hay algunas páginas que os serán de gran ayuda, como la que os muestro, y muchos autores como Perrault, los Hermanos Grimm o Andersen por los que podréis apostar sin riesgo al fracaso.

También os animo (como hice en la entrada anterior) a que os recorráis las librerías infantiles en busca de nuevos autores, nuevas historias y nuevos personajes.

Por el momento, os dejo con un cuento ideal para la Navidad: La niña de los fósforos, de Andersen, un cuento que a mí me trae muy buenos recuerdos de pasar las fiestas calentito mientras me lo leían en casa.

La niña de los fósforos

«La mayoría de las personas que caminen detrás de mí serán niños, por lo que mantendré los pasos cortos».

Hans Christian Andersen

El mejor regalo de cumpleaños…

Bueno, bueno, bueno… Cómo podría yo empezar esta entrada que llevo tanto tiempo queriendo escribir…

Los que me conocéis o me seguís sabéis que ha habido algunos problemas con la publicación de mi primer libro, «Las bufandas de Lina y otros cuentos animalados». Lo primero que quiero hacer es pediros disculpas a todos por haberos ofrecido unas fechas que al final no pudieron ser. A veces ocurren algunos inconvenientes que no podemos evitar. Pero el día 23, mi cumpleaños, me llegó el mejor regalo de cumpleaños que podría haber recibido… Si todo sale bien, y espero que así sea, en aproximadamente un mes, antes de que acabe el año, podré ver mi libro publicado y lo presentaremos en Madrid en cuanto nos sea posible. Será en fechas navideñas, así que podéis dejar ya de pensar en los regalos que tengáis que hacer…

Ya tenemos la portada (no me digáis que no es preciosa). Hoy mismo se ha llevado todo el material a imprenta. Esta semana tendré información sobre precios, tirada, fechas y demás, y estoy ya temblando de los nervios que tengo…

Ahora sí que, por fin, empieza esta aventura… Por fin tendré algo que ofreceros además de este blog. Por fin me meteré de lleno en este mundo a cuya puerta llevo llamando tanto tiempo. Por fin cumpliré uno de los sueños que más he ansiado.

Os seguiré informando sobre todo el proceso, así que tendréis que estar atentos… 🙂

Gracias por vuestra paciencia, vuestro apoyo y por compartir conmigo esta ilusión tan grande.

«Los que sueñan de día son conscientes de muchas cosas que escapan a los que sueñan sólo de noche».

Edgar Allan Poe

Lee, lee y lee… Escribe, escribe y escribe

La entrada de esta semana es especial por dos motivos. En primer lugar, como habréis notado, hoy es martes y no miércoles, como es habitual. Por otra, va a ser muy breve porque lo que quiero que leáis está en otro sitio.

De vez en cuando, aparecen personas que, generosa y desinteresadamente, te tienden la mano para ofrecerte su ayuda. Es lo que ha ocurrido con las chicas de Boolino, que se pusieron en contacto conmigo para preguntarme si me gustaría escribir algo para su maravilloso espacio. Si no lo conocéis, merece la pena «darse una vuelta» por él, ya que encontraréis multitud de entrevistas a autores, ilustradores y demás personas relacionadas con la literatura, artículos sobre literatura y/o educación (como es mi caso), recomendaciones de lecturas… Sobre todo si sois profes o si tenéis niños cerca, es una visita obligada.

Los que seguís mi blog veréis que es un artículo muy en relación con lo que he ido publicando, pero en un lugar en el que podré acercarme a mucha más gente, al menos por esta vez.

¡Espero que os guste!

http://www.boolino.com/es/blogboolino/item/68983

«Para las almas generosas todas las tareas son nobles».

Eurípides

Un estímulo para los escritores y una gran ayuda para los maestros

Aprovechando que estoy en el país vecino de uno de mis escritores favoritos, voy a dedicarle la entrada de esta semana.

Cardiff tuvo el inmenso honor de ver nacer al genial Roald Dahl, uno de los autores más famosos de la historia, al menos en cuanto a literatura infantil y juvenil se refiere. Con títulos como «Matilda«, «Charlie y la fábrica de chocolate» o «James y el melocotón gigante» y con muchas de sus obras llevadas al cine, al teatro o convertidas en musicales, este autor galés es, al menos para mí, un claro ejemplo a seguir.

Alguna vez me he preguntado cuál es la clave de su éxito, y creo que la respuesta es bien sencilla. Sus libros son cercanos, muy divertidos y los personajes (muchos de ellos, niños y niñas con habilidades o características muy especiales) están maravillosamente creados. Por otra parte, tuvo la suerte de dar con un Quentin Blake, un ilustrador único que supo llenar sus libros de unos dibujos tan únicos como él mismo. Después de haber conocido a Marta Marbán de Frutos, mi ilustradora (se me llena la boca de orgullo), soy muy consciente de la importancia que tienen dar con un buen ilustrador. En este aspecto, tanto Roald Dahl como yo hemos sido muy, muy afortunados.

Aunque no podría decantarme por un solo libro, quizás sí pueda hacerlo por un personaje en particular que, además, le viene muy bien a este blog. No es otro que esa pequeña niña que devora libros y que, por esa razón, tiene unos conocimientos inmensos sobre muchísimos aspectos de la vida. Matilda es, llevado hasta el límite, el tipo de alumno que todo maestro quisiera tener en su clase. Si todo maestro leyera este magnífico libro, es muy probable que entendieran un poco más la importancia que tiene fomentar la lectura en estas edades tan cruciales.

También, y enlazando con la entrada sobre la poesía, me gustaría recomendar otro libro suyo, quizás no tan conocido, pero divertido al máximo y que podrá ayudarnos a trabajar tanto la poesía como el inglésRevolting Rhymes, una visión diferente de los cuentos clásicos. Si lo leéis, estoy seguro de que no os arrepentiréis.

Termino dándole las gracias al propio Roald Dahl (que, curiosamente, murió un 23 de noviembre, el día en que yo nací, aunque cinco años más tarde) y a todos los demás autores de literatura infantil y juvenil que hacen que este duro camino se vuelva un poco más llevadero. Gracias a Jordi Sierra i Fabra, a Laura Gallego y a tantos otros que luchan porque los niños y los jóvenes se acerquen con más facilidad a la literatura, pues además de un estímulo para los escritores, son una gran ayuda para los maestros.

«Los secretos más grandes se ocultan siempre en los lugares más inverosímiles».

Roald Dahl (El superzorro)

Leer es algo que se hace cuando no quieres estar aburrido

Hace tiempo que quería escribir una entrada sobre cómo es visto leer en cuanto a afición. Como profesor (aunque sea principiante), y como fomentador absoluto de la lectura, me encuentro con muchas situaciones en las que hay que argumentar con razones sólidas para conseguir que leer no sea visto como algo que la gente rara hace.

Hoy, por ejemplo, al pedirle a una de las alumnas que me dijera tres adjetivos con los que se definiría, me ha dicho que es cariñosa, buena estudiante y aburrida. Le he preguntado que por qué se consideraba aburrida y me ha dicho: «just because I like doing boring things», vamos, que le gusta hacer cosas aburridas. ¿Qué tipo de cosas consideras aburridas?, le he preguntado. «No sé, cosas como leer». ¿Cómo? ¿Desde cuándo leer es algo aburrido? He intentado buscar la mejor respuesta posible, y creo que he dado con una lo suficientemente buena. «Leer no es aburrido. Leer es algo que se hace cuando no quieres estar aburrido». Lo ha pensado durante un tiempo y me ha dicho «es verdad, cuando leo no me aburro, para mí es lo más entretenido que puedo hacer».

¿Por qué, entonces, incluso las personas a las que les gusta leer lo consideran algo aburrido? Quizás sea porque leer no es popular, por decirlo de alguna manera. Durante la primaria, puedes enganchar a los niños y niñas de mil maneras, pero ¿qué ocurre cuando se trata de adolescentes en plena búsqueda de su identidad? ¿Queda bien decir que te gusta leer cuando lo que más nos preocupa en esas edades es ser populares, de una u otra manera? ¿Por qué nadie se avergüenza de decir «me gusta el fútbol» o «me gusta escuchar música» y sí de decir «me gusta leer«? ¿Qué deberíamos nosotros, como profesores, hacer en estos casos? ¿Cómo podemos hacerles ver que leer puede ser igual o más divertido que cualquier otra actividad?

Ahí os dejo la pregunta… ¿Proponéis algo?

«No he sufrido nunca una pena que una hora de lectura no me haya quitado».

Charles de Montesquieu

Eso que siempre he soñado…

Por fin, a tan solo dos días de dejar Madrid y España por una temporada, puedo escribir esta entrada tan ansiada.

Ya tengo las últimas y definitivas maquetas, que han quedado preciosas, y firmado mi primer contrato de edición. Llevo muchísimo tiempo pensando en este momento. El camino hasta aquí ha sido muy largo. Primero, muchos portazos a lo que pensaba sería mi primera publicación, «El destino de Tamarán», la saga de la que os hablaré algún día no muy lejano. Casi siempre eran los mismos motivos.

«Muy buen estilo. Una idea muy original. Un mundo muy bien creado. Unos buenos personajes. Pero no tenemos tiempo para alguien que no ha publicado aún. No tenemos personal para alguien que no ha publicado aún. No podemos arriesgarnos con alguien que no ha publicado aún».

Por fin, tras tomar un pequeño atajo a través de la literatura infantil (jamás lo habría imaginado), aquí estoy. A menos de un mes de ver publicado mi primer libro. A pocos días de conseguir eso que siempre he soñado. A un suspiro de dejar de ser «alguien que no ha publicado aún». Y, sinceramente, no puedo ser más feliz.

«Felicidad no es hacer lo que uno quiere, sino querer lo que uno hace».

Jean Paul Sartre

La mejor de las armas

Dos de las cosas que más me hacen estar feliz son, precisamente, los niños y los libros, y la idea de poder trabajar con niños, enseñándoles a amar los libros, y con libros dirigidos a niños es el mejor de los sueños convertidos en la más bella de las realidades.

Si, como maestros, hemos conseguido que nuestros alumnos dominen y (ojalá) amen la lectura, los acompañaremos en el reto de la escritura creativa, de la creación literaria, un proceso más complicado que el de la lectura pero que será más sencillo si hemos conseguido transmitirles esa afición por la literatura.

Si han aprendido todo lo necesario acerca de los textos escritos, primero como oyentes y, más tarde, como lectores habrán ido interiorizando esas normas tácitas, esas características de los distintos tipos de texto; tendrán modelos que seguir, estructuras que les servirán como amarres para no terminar perdidos en un océano salvaje de palabras y oraciones.

Por eso es tan importante adentrar a nuestros alumnos en la literatura desde pequeños, porque podrán tener un contacto temprano con los textos y, cuando vayan creciendo, tendrán unas herramientas implícitas en el proceso que les ayudarán a ser buenos escritores, aunque sus textos no sean literarios. El adjetivo “literario” acompañando a lectura o a escritura será el gran premio que nosotros, como maestros, obtendremos cuando alguno de nuestros niños muestre un interés y una sensibilidad especiales para la creación literaria. Si ese adjetivo le llega tan solo a unos pocos, al menos tendremos que intentar que los demás sean buenos lectores y buenos escritores sin más acompañamientos, sin que escriban poemas o cuentos, pero que sepan enfrentarse a un texto, ya sea como lectores o como escritores, y sepan ganar cada batalla con la mejor de las armas: el lenguaje.

“Escribir es devolver al mundo a su estado original, expulsarlo hacia el territorio de lo que aún no ha sido nombrado”.

Jorge Esquinca