El mejor regalo de cumpleaños…

Bueno, bueno, bueno… Cómo podría yo empezar esta entrada que llevo tanto tiempo queriendo escribir…

Los que me conocéis o me seguís sabéis que ha habido algunos problemas con la publicación de mi primer libro, «Las bufandas de Lina y otros cuentos animalados». Lo primero que quiero hacer es pediros disculpas a todos por haberos ofrecido unas fechas que al final no pudieron ser. A veces ocurren algunos inconvenientes que no podemos evitar. Pero el día 23, mi cumpleaños, me llegó el mejor regalo de cumpleaños que podría haber recibido… Si todo sale bien, y espero que así sea, en aproximadamente un mes, antes de que acabe el año, podré ver mi libro publicado y lo presentaremos en Madrid en cuanto nos sea posible. Será en fechas navideñas, así que podéis dejar ya de pensar en los regalos que tengáis que hacer…

Ya tenemos la portada (no me digáis que no es preciosa). Hoy mismo se ha llevado todo el material a imprenta. Esta semana tendré información sobre precios, tirada, fechas y demás, y estoy ya temblando de los nervios que tengo…

Ahora sí que, por fin, empieza esta aventura… Por fin tendré algo que ofreceros además de este blog. Por fin me meteré de lleno en este mundo a cuya puerta llevo llamando tanto tiempo. Por fin cumpliré uno de los sueños que más he ansiado.

Os seguiré informando sobre todo el proceso, así que tendréis que estar atentos… 🙂

Gracias por vuestra paciencia, vuestro apoyo y por compartir conmigo esta ilusión tan grande.

«Los que sueñan de día son conscientes de muchas cosas que escapan a los que sueñan sólo de noche».

Edgar Allan Poe

Tirando del hilo de las ideas

¿Cómo se empieza a escribir? Esta es una pregunta realizada a todos los escritores y que espero me hagan algún día a mí. Por lo que pueda pasar, me voy a adelantar y voy a dar mi respuesta a ese «¿Cómo comienzas a escribir una historia?»

Realmente, en mi caso da igual que se trate de un poema, un cuento, una novela… Normalmente siempre comienzo del mismo modo: tirando de una idea. Si es poesía, puede tratarse de un verso suelto o dos palabras que rimen. Si es un cuento, un simple peluche de una flor que me regaló mi hermano por algún cumpleaños puede ser suficiente para que me venga a la mente la idea necesaria para escribir «Las bufandas de Lina». Si es un novela, puede ser algún sueño, como ocurrió con Tamarán, o puede ser un personaje, un lugar, una frase… Llevo una semana dándole vueltas a la cabeza sobre eso, sobre una nueva idea que se me ocurrió paseando por Londres, y creo que me va a explotar de un momento a otro.

Una vez que ese estímulo ha llegado a mi mente, hay dos cosas que necesito hacer sin perder ni un segundo. La primera es abrir Evernote (una aplicación que recomiendo a todo el que escriba) y volcar todas las ideas que he ido acumulando. La segunda es, simplemente, escribir. Si dejo que las ideas se amontonen sin ir soltando un poco de lastre, corro el riesgo de perderme en un laberinto y tardar más de la cuenta en encontrar la salida… Y, mientras tanto, leer. Los paseos también ayudan, especialmente si son por lugares que me permitan estar relajado, pero leer algo relacionado con lo que estoy escribiendo es la mejor ayuda de todas.

Por el momento, hasta que vuelva a Madrid y tenga de nuevo todo lo que necesito para seguir con la revisión de El destino de Tamarán, seguiré tirando del hilo de esta nueva idea que me tiene loco pero, también, muy ilusionado

«Un hombre con una idea nueva es un loco hasta que la idea triunfa».

Mark Twain

El destino de Tamarán…

Los que me conocéis o sois asiduos al blog sabréis qué significa Tamarán… En realidad, significa dos cosas.

Tamarán, como palabra, es el nombre que los guanches le dieron a la isla de Gran Canaria, y significa «tierra de valientes».

Por otra, es parte del título de una saga que espero poder publicar algún día. El primer libro ya está escrito, aunque sigue en proceso de revisión, que está siendo mucho más costoso que escribirlo, aunque absolutamente necesario. Se trata de una saga de lo que se conoce como literatura juvenil fantástica, con elementos parecidos a los que pueden aparecer en Las crónicas de Narnia, Memorias de Idhún o La historia interminable, sin que esto sirva como una comparación con ninguna de ellas.

Empecé a escribirlo el año que estuve viviendo en Florencia, después de un sueño en el que un niño descendía por un sendero hasta que encontraba una cascada que alimentaba un lago. Al principio no pensé que de ese sueño fuera a salir algo tan «ambicioso». Quizás un relato corto, un cuento… Pero nunca creí que escribiría un libro de, por el momento, más de doscientas páginas (a ordenador), ni mucho menos que tuviera en mente ya las dos partes siguientes e, incluso, comenzada la segunda.

La verdad es que ha sido un trabajo muy duro, pero he podido experimentar la increíble sensación de ir dándole vida a los distintos personajes, de crear piedra a piedra un mundo totalmente nuevo, de tomar decisiones sobre todo lo que iba aconteciendo… Seguro que aún tengo que mejorar muchas cosas, que todavía me quedan muchas horas delante del ordenador cambiando, eliminando o añadiendo nuevas palabras, pero tengo la ilusión de que, algún día, todos podáis leer algo más que este principio que os dejo… ¡Espero que os pique el gusanillo! Por supuesto, la ilustración para la portada es de Marta Marbán de Frutos.

Hay instantes en los que la rueda de la vida puede dar un giro tan brusco que todo lo que nos rodea, sin apenas esperarlo, se desmorona ante nuestros propios ojos. Momentos en los que nuestra existencia se ve transformada de repente, sin que podamos hacer nada para evitarlo. De este modo, la vida de Gabriel cambió en un solo instante, en un solo momento, y ya nunca volvería a ser la misma.

Papá, y ¿por qué?

¿Por qué, qué, hijo?

¿Por qué la gente tiene que morir?

Gaby, la gente muere porque se hace mayor. Más que morirse es como acabárseles la vida, como una estrella a la que se le apaga la luz.

¿Y los niños? ¿Los niños por qué mueren?

Los niños están llenos de luz, hijo, pero a veces esa luz también se apaga, y cuando sucede es algo tan incomprensible que la gente que conoce a ese niño también se queda casi a oscuras, también se va quedando sin luz.

Y así era como se sentía Ángel desde el accidente, en la más profunda oscuridad.

«Es el mundo de las Fantasías humanas. Cada parte, cada criatura, pertenecen al mundo de los sueños y esperanzas de la humanidad. Por consiguiente, no existen límites para Fantasía…»

Michael Ende, La historia interminable

Lee, lee y lee… Escribe, escribe y escribe

La entrada de esta semana es especial por dos motivos. En primer lugar, como habréis notado, hoy es martes y no miércoles, como es habitual. Por otra, va a ser muy breve porque lo que quiero que leáis está en otro sitio.

De vez en cuando, aparecen personas que, generosa y desinteresadamente, te tienden la mano para ofrecerte su ayuda. Es lo que ha ocurrido con las chicas de Boolino, que se pusieron en contacto conmigo para preguntarme si me gustaría escribir algo para su maravilloso espacio. Si no lo conocéis, merece la pena «darse una vuelta» por él, ya que encontraréis multitud de entrevistas a autores, ilustradores y demás personas relacionadas con la literatura, artículos sobre literatura y/o educación (como es mi caso), recomendaciones de lecturas… Sobre todo si sois profes o si tenéis niños cerca, es una visita obligada.

Los que seguís mi blog veréis que es un artículo muy en relación con lo que he ido publicando, pero en un lugar en el que podré acercarme a mucha más gente, al menos por esta vez.

¡Espero que os guste!

http://www.boolino.com/es/blogboolino/item/68983

«Para las almas generosas todas las tareas son nobles».

Eurípides