Mis primeros ilustradores/ My first illustrators

A la espera de que “El destino de Tamarán: Los reinos incógnitos” llegue a mis manos y a las vuestras (ya me han dicho que está en proceso de maquetación), le debo esta entrada a mis alumnos.

Hoy les he leído un cuento mío inédito que irá incluido en el segundo libro de cuentos que publique (si habéis visto el vídeo de la presentación de “Las bufandas de Lina y otros cuentos animalados” sabréis que los cuentos tendrán como protagonistas a criaturas fantásticas y no a animales) y les he pedido que se conviertan en los primeros ilustradores.

Siempre intento que adquieran gusto por leer y me aprovecho un poco de ser escritor para encender en ellos esa llamita para que lean todo lo posible.

El resultado ha sido este que veis, ¡no han podido hacerlo mejor! Les he prometido que subiría los que mejor quedaran, y aquí lo tenéis. Espero que os gusten tanto como a mí.

“El gusto por la lectura se adquiere casi siempre en la niñez, y me sorprende que parezca tan difícil inculcarlo”.

Esther Tusquets

 

Still waiting for my new book to get published (I’ve been told they are already editing it), I owe this post to my students.

Today I have told them a tale written by myself that will be one of the six stories included in my second children book (with fantastic creatures as their protagonists) and I have asked them to be the first illustrators.

I always try to instil them the taste for reading and I take my author position in advantage to light a small flame in them and try to make them read as much as they can.

This is the result; they’ve done it fantastically! I have promised them that I was going to upload the best ones to my blog, so here you go. I hope you’ll like them as much as I do.

“The taste for reading starts in the childhood the most of the times, and it is hard to believe that it is so difficult to instil it”.

Esther Tusquets

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Lo mejor de ser profe/ The best thing of being a teacher

En los últimos días he recibido varios mensajes en forma de tarjeta, e-mail o de voz que han hecho que siga afianzándome en la idea de que cambiar toda mi vida para estudiar Magisterio ha sido una de las mejores decisiones que he tomado nunca.

No quiero enrollarme demasiado, tan solo diré que lo mejor que te puede ocurrir cuando eres profesor es que tus alumnos te recuerden. Si consigues eso, puedes estar más que satisfecho, pues significará que has hecho bien tu trabajo.

La semana pasada recibí dos mensajes que me hicieron sentirme muy orgulloso y estar muy feliz. Uno, de Vanessa, una alumna mía durante este curso que el próximo año irá a la universidad a estudiar español. Me regaló una taza y una tarjeta en la que me agradecía todo lo que he hecho por ella durante el curso y me decía que, sin mi ayuda, su español no sería ni la mitad de bueno. El otro, de la mamá de una de las alumnas que tuve durante mis últimas prácticas, diciéndome que su hija se acordaba mucho de mí y que había significado mucho para ella.

Qué os voy a decir, lloré con los dos mensajes. Pero lloré de felicidad. No me esperaba ninguno de los dos mensajes, y recibirlos me hizo pensar que he hecho bien mi trabajo y que algunos de mis alumnos se acordarán de mí porque les aporté algo importante. Y, con eso, soy FELIZ.

Gracias, Vanessa. Gracias, A, P y E (no he puesto vuestros nombres, por si lo preferíais así). Gracias por alegrarme la semana y por hacerme saber que estoy haciendo lo que realmente me gusta hacer: enseñar.

 “Si quieres aprender, enseña”.

Cicerón

During the last days I have received some messages in a card, an e-mail or by voice that have made me reassure that changing my whole life to become a teacher has been one of the best decisions that I have ever made.

I don’t want to talk too much; I just want to say that the best thing you can get when you are a teacher is that your pupils will remember you. If you get that, you can be more than satisfied, as it will mean that you have done your work in the best possible way.

Last week I received two messages that made me feel extremely proud and happy. One, from Vanessa, one of my students during this year who will study Spanish at uni. She gave me a mug and a card in which she thanked me for all that I have done for her and said that, without me, her Spanish wouldn’t be as good as it is now. The other one, from one of my students last year during my teaching practice’s mother, telling me that her daughter still remembers me and that I meant a lot for her.

What can I say? I just cried with both messages. But there were tears of happiness. I didn’t expect any of them, and they both made me think that I did my work well and that some of my students will remember me because I gave them something important. And, just because of that, I am HAPPY.

Thank you, Vanessa. Thank you, APilar and E (maybe you didn’t want me to write your names down, so I have just written your initials, just in case). Thanks for making my week and for letting me know that I am doing what I really want to do: teaching.

“If you want to learn, teach”.

Ciceron