Lo mejor de ser profe: el cariño recibido/ The best of being a teacher: the love received

 

Como os prometí, os hablo de, para mí, lo mejor que tiene ser profe de primaria. No tengo ninguna duda acerca de esta afirmación. No hay nada que me alegre más en mi trabajo que esos gestos de cariño en forma de abrazos, besos, dibujos, cartas o como una simple (para nada simple) sonrisa.

Ya puedo llegar cansado, enfermo, triste o todo junto. Esos gestos me hacen sonreír de oreja a oreja y coger la fuerza necesaria para comerme un nuevo día, aunque algunos días sean duros.

Si recordáis, os hablé en esta entrada https://jorgepozosoriano.com/2014/12/19/algo-que-echo-mucho-de-menos-something-that-i-miss-a-lot/ que echaba esas muestras de cariño cuando enseñaba en Londres. Para mí son absolutamente necesarias para los niños y para el profesor.

No importa que a veces surjan problemas, siempre que los miro y encuentro una cara feliz, sé que he elegido el trabajo que siempre quise tener.

Tampoco me olvido del cariño recibido de los padres, que es mucho y que ratifica tu trabajo y todo lo que vuelcas en sus hijos, sin que importe que alguno intente culparte de fracasos suyos, que alguno puede aparecer.

“Al afecto se debe el 90 por ciento de toda felicidad sólida y duradera”.

C. S. Lewis

Just as I promised, this post is about what is the best part, at least for me, of being a primary teacher. I have no doubts about this affirmation. There isn’t anything that makes me happier at work tan these love signs such as hugs, kisses, drawings, letters os a simple (not simple at all) smile.

No matter if I am tired, sad, sick or everything together. These signs make me smile too and get enough strength to enjoy a new day, even if some days are really tough.

If you remember, I wrote a post https://jorgepozosoriano.com/2014/12/19/algo-que-echo-mucho-de-menos-something-that-i-miss-a-lot/ saying how much I missed these signs when I was teaching in London. They are completely necessary for the kids and, also, the teachers.

It doesn’t matter if there are some problems some days, every time I look at them and find a happy face I am sure I chose the job I always wanted to have.

I can’t forget all the love I get from the parents, which is a lot and that confirms your efforts and everything you put on the children, without worrying about those parents that can come up sometimes blaming you of their own mistakes.

“Affection is responsible for nine-tenths of whatever solid and durable happiness there is in our natural lives.” 

C. S. Lewis

Lo mejor de ser profe/ The best thing of being a teacher

En los últimos días he recibido varios mensajes en forma de tarjeta, e-mail o de voz que han hecho que siga afianzándome en la idea de que cambiar toda mi vida para estudiar Magisterio ha sido una de las mejores decisiones que he tomado nunca.

No quiero enrollarme demasiado, tan solo diré que lo mejor que te puede ocurrir cuando eres profesor es que tus alumnos te recuerden. Si consigues eso, puedes estar más que satisfecho, pues significará que has hecho bien tu trabajo.

La semana pasada recibí dos mensajes que me hicieron sentirme muy orgulloso y estar muy feliz. Uno, de Vanessa, una alumna mía durante este curso que el próximo año irá a la universidad a estudiar español. Me regaló una taza y una tarjeta en la que me agradecía todo lo que he hecho por ella durante el curso y me decía que, sin mi ayuda, su español no sería ni la mitad de bueno. El otro, de la mamá de una de las alumnas que tuve durante mis últimas prácticas, diciéndome que su hija se acordaba mucho de mí y que había significado mucho para ella.

Qué os voy a decir, lloré con los dos mensajes. Pero lloré de felicidad. No me esperaba ninguno de los dos mensajes, y recibirlos me hizo pensar que he hecho bien mi trabajo y que algunos de mis alumnos se acordarán de mí porque les aporté algo importante. Y, con eso, soy FELIZ.

Gracias, Vanessa. Gracias, A, P y E (no he puesto vuestros nombres, por si lo preferíais así). Gracias por alegrarme la semana y por hacerme saber que estoy haciendo lo que realmente me gusta hacer: enseñar.

 “Si quieres aprender, enseña”.

Cicerón

During the last days I have received some messages in a card, an e-mail or by voice that have made me reassure that changing my whole life to become a teacher has been one of the best decisions that I have ever made.

I don’t want to talk too much; I just want to say that the best thing you can get when you are a teacher is that your pupils will remember you. If you get that, you can be more than satisfied, as it will mean that you have done your work in the best possible way.

Last week I received two messages that made me feel extremely proud and happy. One, from Vanessa, one of my students during this year who will study Spanish at uni. She gave me a mug and a card in which she thanked me for all that I have done for her and said that, without me, her Spanish wouldn’t be as good as it is now. The other one, from one of my students last year during my teaching practice’s mother, telling me that her daughter still remembers me and that I meant a lot for her.

What can I say? I just cried with both messages. But there were tears of happiness. I didn’t expect any of them, and they both made me think that I did my work well and that some of my students will remember me because I gave them something important. And, just because of that, I am HAPPY.

Thank you, Vanessa. Thank you, APilar and E (maybe you didn’t want me to write your names down, so I have just written your initials, just in case). Thanks for making my week and for letting me know that I am doing what I really want to do: teaching.

“If you want to learn, teach”.

Ciceron