Leer es algo que se hace cuando no quieres estar aburrido

Hace tiempo que quería escribir una entrada sobre cómo es visto leer en cuanto a afición. Como profesor (aunque sea principiante), y como fomentador absoluto de la lectura, me encuentro con muchas situaciones en las que hay que argumentar con razones sólidas para conseguir que leer no sea visto como algo que la gente rara hace.

Hoy, por ejemplo, al pedirle a una de las alumnas que me dijera tres adjetivos con los que se definiría, me ha dicho que es cariñosa, buena estudiante y aburrida. Le he preguntado que por qué se consideraba aburrida y me ha dicho: «just because I like doing boring things», vamos, que le gusta hacer cosas aburridas. ¿Qué tipo de cosas consideras aburridas?, le he preguntado. «No sé, cosas como leer». ¿Cómo? ¿Desde cuándo leer es algo aburrido? He intentado buscar la mejor respuesta posible, y creo que he dado con una lo suficientemente buena. «Leer no es aburrido. Leer es algo que se hace cuando no quieres estar aburrido». Lo ha pensado durante un tiempo y me ha dicho «es verdad, cuando leo no me aburro, para mí es lo más entretenido que puedo hacer».

¿Por qué, entonces, incluso las personas a las que les gusta leer lo consideran algo aburrido? Quizás sea porque leer no es popular, por decirlo de alguna manera. Durante la primaria, puedes enganchar a los niños y niñas de mil maneras, pero ¿qué ocurre cuando se trata de adolescentes en plena búsqueda de su identidad? ¿Queda bien decir que te gusta leer cuando lo que más nos preocupa en esas edades es ser populares, de una u otra manera? ¿Por qué nadie se avergüenza de decir «me gusta el fútbol» o «me gusta escuchar música» y sí de decir «me gusta leer«? ¿Qué deberíamos nosotros, como profesores, hacer en estos casos? ¿Cómo podemos hacerles ver que leer puede ser igual o más divertido que cualquier otra actividad?

Ahí os dejo la pregunta… ¿Proponéis algo?

«No he sufrido nunca una pena que una hora de lectura no me haya quitado».

Charles de Montesquieu

Step by step…

Con el título de la entrada en inglés, por eso de la inmersión lingüística, escribo esta entrada ya en Londres para daros otra buena noticia.

La verdad es que el día que decidí crear el blog (con ayudas, eso sí), consciente de que tenía que buscar algo de visibilidad, nunca pensé que llegaría tan lejos en tan poco tiempo… ¡Y aún sin el libro publicado!

Ya no son solo las visitas que tiene cada semana, sino el interés que ha ido despertando entre algunos blogs, redes y otros espacios que se han puesto en contacto conmigo. Y yo, obviamente, estoy totalmente agradecido. Lo último, confirmado justo ayer, ha sido incluir mi blog en el CEDEC, el Centro Nacional de Desarrollo Curricular en Sistemas no Operativos.

Se trata de un organismo dependiente del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte a través del Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y Formación del Profesorado (INTEF) y de la Consejería de Educación y Cultura del Gobierno de Extremadura y que tiene como finalidad el diseño, la promoción y el desarrollo de materiales educativos digitales a través del software libre. Vamos, que es un «espacio» donde se comparten recursos digitales con toda la comunidad educativa.

Para mí, totalmente nuevo en esto de los blogs, es una noticia grandísima que me hace muy feliz. Por eso quería compartirla con vosotros, porque step by step, paso a paso, voy avanzando en la difusión de lo poco o mucho que pueda ofrecer.

Os dejo el enlace donde podéis verlo: http://cedec.ite.educacion.es/es/edublogs/1447-el-blog-de-jorge-pozo-soriano-literatura-para-todas-las-edades

«Establecer metas es el primer paso para transformar lo invisible en visible».

Anthony Robbins

La mejor de las armas

Dos de las cosas que más me hacen estar feliz son, precisamente, los niños y los libros, y la idea de poder trabajar con niños, enseñándoles a amar los libros, y con libros dirigidos a niños es el mejor de los sueños convertidos en la más bella de las realidades.

Si, como maestros, hemos conseguido que nuestros alumnos dominen y (ojalá) amen la lectura, los acompañaremos en el reto de la escritura creativa, de la creación literaria, un proceso más complicado que el de la lectura pero que será más sencillo si hemos conseguido transmitirles esa afición por la literatura.

Si han aprendido todo lo necesario acerca de los textos escritos, primero como oyentes y, más tarde, como lectores habrán ido interiorizando esas normas tácitas, esas características de los distintos tipos de texto; tendrán modelos que seguir, estructuras que les servirán como amarres para no terminar perdidos en un océano salvaje de palabras y oraciones.

Por eso es tan importante adentrar a nuestros alumnos en la literatura desde pequeños, porque podrán tener un contacto temprano con los textos y, cuando vayan creciendo, tendrán unas herramientas implícitas en el proceso que les ayudarán a ser buenos escritores, aunque sus textos no sean literarios. El adjetivo “literario” acompañando a lectura o a escritura será el gran premio que nosotros, como maestros, obtendremos cuando alguno de nuestros niños muestre un interés y una sensibilidad especiales para la creación literaria. Si ese adjetivo le llega tan solo a unos pocos, al menos tendremos que intentar que los demás sean buenos lectores y buenos escritores sin más acompañamientos, sin que escriban poemas o cuentos, pero que sepan enfrentarse a un texto, ya sea como lectores o como escritores, y sepan ganar cada batalla con la mejor de las armas: el lenguaje.

“Escribir es devolver al mundo a su estado original, expulsarlo hacia el territorio de lo que aún no ha sido nombrado”.

Jorge Esquinca

Un puente hacia la literatura

Nunca había imaginado que el primer libro que publicaría sería uno de cuentos infantiles. Principalmente, porque nunca había escrito nada dirigido a un público infantil.

Pero durante el tercer curso del Grado en Maestro en Educación Primaria cursé una asignatura llamada «Lectura y escritura creativa», y tuve la inmensa suerte de tener como profesora a la increíble Marta de Hoyos, la mejor profesora que he tenido en  mi larga vida de estudiante. Ella fue quien me pidió que escribiera un cuento infantil, con libertad absoluta. No sé si su expectación era mayor que la mía, porque no confié mucho en mí mismo para aquella tarea…

El resultado fue mi primer cuento, titulado «La lombriz saltadora y el buitre que temía volar», una historia cuyos dos personajes os presento en esta entrada y que trata temas como la amistad o la superación de los miedos personales.

La lombriz saltadora y el buitre que temía volar

A Marta le encantó y a mí me picó el gusanillo (o la lombriz) de seguir escribiendo más cuentos… Hasta que tuve los suficientes como para pensar en un libro.

Ese fue el nacimiento del proyecto, el principio de todo… Y este primer cuento supuso para mí la primera piedrecita a partir de la cual podré comenzar a construir un puente hacia la literatura.

«La ventaja se la lleva aquel que aprovecha el momento oportuno».

Johann Wolfgang Goethe