Libros, historia, magia…

Las bibliotecas siempre me han parecido lugares únicos. Un universo donde perderse entre estanterías repletas de libros; entre libros repletos de historias; entre historias repletas de magia.

Por suerte, he estudiado en un buen colegio, el Real Armada, y un buen instituto, el Felipe II, ambos públicos (¡viva la educación pública!), pero la biblioteca, o bien brillaba por su ausencia, o era un lugar bastante triste. Es un recuerdo que no tengo y que me habría gustado adquirir. Sin embargo, los que hayáis visto películas americanas o inglesas que sucedan entre las aulas, habréis visto que las bibliotecas allí son otra historia. Yo lo he podido comprobar en el instituto donde estoy trabajando con la beca de auxiliar de conversación en Londres, Oaks Park High School (público también). No solo es un espacio donde poder acudir a encontrar alguna lectura o, simplemente, a leer. Yo mismo doy algunas clases allí. Bien organizada. Bien decorada. Hacen, incluso, murales con distintos tipos de libros, temas, etc. Además, las bibliotecarias, Miss Hayes y Miss Ford, son MARAVILLOSAS. Me dan tarta casera, me ofrecen café y hacen algo que a mí me alegra cada día: me saludan con una sonrisa siempre que me ven.

Ellas han sido las culpables de que haya realizado algo que me encanta. Con motivo de la semana internacional, una de ellas me pidió ayuda para una actividad que tenía en mente. Había seleccionado varios libros de cuentos con ediciones bilingües. Quería leerles ese cuento en los dos idiomas, y pensó en mí para leer la historia en español. Por supuesto, dije que sí.

Hemos leído «The dragon’s tears«, «Las lágrimas del dragón«.Ha sido breve, pero mientras leía y miraba las caras de esos alumnos, me he emocionado. Me he emocionado porque eso es lo que me gusta hacer. Leer. Educar. Fomentar la lectura. Ofrecerles historias, libros, literatura. Al terminar, Miss Hayes les ha dicho que soy escritor, que estoy a punto de publicar un libro de cuentos en España… Y algunos han puesto cara de «really?» 🙂 Luego, por supuesto, me han preguntado que de qué parte de España era y que si, siendo de Madrid, era seguidor del Real Madrid.

Una vez más, he pensado que algún día, espero que no muy lejano, podré estar delante de un grupo de niños haciendo esta misma actividad, contándoles un cuento, pero uno escrito por mí. Se me pone la carne de gallina…

Eso es todo por esta semana, quería compartir con vosotros lo bien que me he sentido haciendo de cuentacuentos.

¿Creéis que merece la pena leerles en voz alta a los niños? ¿Que sirve de algo contarles cuentos? Sigo abierto a cualquier sugerencia que podáis hacer.

“Aprender a leer es lo más importante que me ha pasado en la vida”.

Mario Vargas Llosa

Un encargo muy especial…

La semana pasada anuncié por Facebook que había recibido una noticia muy buena y algunos os pusisteis un poco nerviosos… Realmente no quería decir nada más al respecto hasta que todo estuviera bien atado, ¡pero la verdad es que no me puedo aguantar más!

Si habéis seguido el blog desde el principio, sabréis que parte de mis prácticas del Grado en Maestro en Educación Primaria las realicé en el Colegio del Hospital del Niño Jesús, en el área de oncología. Para aquellos que no los supieras, os redirijo a la entrada en la que hablo al respecto: https://jorgepozosoriano.com/2013/09/04/con-su-sonrisa-por-bandera/

Habréis visto también que uno de los cuentos, titulado «Las escamas perdidas de Lu» tiene mucho (más bien todo) que ver con esta maravillosa experiencia y con Lucía, alguien muy especial que inspiró la historia.

Pues bien… La semana pasada les envié un correo a Pilar, mi tutora durante las prácticas, y a Charo, la directora del colegio, para contarles que el libro iba a publicarse a lo largo de estas navidades. Las dos me contestaron dándome la enhorabuena y deseándome la mayor de las suertes, pero, además… Charo me dijo algo que me hizo inmensamente feliz:

«Me encantaría que nos presentaras tu libro en el teatro del Hospital, sería estupendo  que lo hicieses el Día del Libro, pues como sabes cada año llevamos un autor».

¿Os lo podéis imaginar? Siempre he dicho que lo mejor de escribir para niños es saber que, gracias a ti, van a esbozar alguna sonrisa. Si esa sonrisa viene de uno de mis niños, de esos «preciosos y preciosas» de los que Charo habla con tanto cariño, mi felicidad se multiplica por infinito.

No quiero enrollarme más. Os he prometido las buenas noticias y ya las tenéis. Escribiría páginas y páginas sobre lo contento que estoy, sobre la sensación tan increíble que siento cuando pienso que voy a estar allí con todos esos preciosos, intentando hacerles sonreír gracias a mis cuentos. No quier ni pensar en el recuerdo tan bonito que me acompañará durante toda mi vida. No podría haber otro lugar mejor para celebrar el Día del Libro.

Gracias, Pilar. Gracias, Charo. Gracias a todos.

«La felicidad no es algo que experimentas; es algo que recuerdas».

Oscar Levant

Lee, lee y lee… Escribe, escribe y escribe

La entrada de esta semana es especial por dos motivos. En primer lugar, como habréis notado, hoy es martes y no miércoles, como es habitual. Por otra, va a ser muy breve porque lo que quiero que leáis está en otro sitio.

De vez en cuando, aparecen personas que, generosa y desinteresadamente, te tienden la mano para ofrecerte su ayuda. Es lo que ha ocurrido con las chicas de Boolino, que se pusieron en contacto conmigo para preguntarme si me gustaría escribir algo para su maravilloso espacio. Si no lo conocéis, merece la pena «darse una vuelta» por él, ya que encontraréis multitud de entrevistas a autores, ilustradores y demás personas relacionadas con la literatura, artículos sobre literatura y/o educación (como es mi caso), recomendaciones de lecturas… Sobre todo si sois profes o si tenéis niños cerca, es una visita obligada.

Los que seguís mi blog veréis que es un artículo muy en relación con lo que he ido publicando, pero en un lugar en el que podré acercarme a mucha más gente, al menos por esta vez.

¡Espero que os guste!

http://www.boolino.com/es/blogboolino/item/68983

«Para las almas generosas todas las tareas son nobles».

Eurípides

Recuerdos con forma de letras

¿Qué libros recordáis de vuestra infancia? ¿Os leían cuentos antes de dormiros? ¿Son las letras parte de vuestros recuerdos?

Hay gente que no le da casi importancia, pero leer y ser leídos cuando somos pequeños es fundamental si queremos que tanto nuestra educación literaria como nuestros hábitos de lectura sean lo más positivos posible. Ese primer contacto con la literatura puede conseguir que un niño la vea como algo entretenido, algo divertido y, sobre todo, algo habitual. No solo es importante que los niños lean o que sus padres u otros familiares les lean. El simple hecho de ver que en casa se lee con asiduidad, saber y ver que hay libros en las estanterías, en las mesillas de noche o en los bolsos es otro aspecto que puede significar mucho en la idea que los niños se creen sobre la literatura.

Una de mis mayores suertes y uno de los motivos más importantes por los que puedo sonreír cada día son mis padres. Ya no es solo lo maravillosos que son (¡os quiero!), sino que siempre han estado en un contacto permanente con los libros y me han facilitado esa cercanía desde antes incluso de tener uso de razón. Recuerdo con un cariño inmenso cómo mi padre se acostaba en mi cama para inventarse cuentos sobre Mortadelo, Filemón y un pequeño ratón que siempre les robaba un bocadillo de queso. Pobre Mortadelo, siempre se llevaba todas las broncas. Es uno de los recuerdos más bonitos que tengo y, aunque era muy pequeño, lo veo con claridad absoluta.

También recuerdo cómo me leían las «Nanas de la cebolla», uno de mis poemas preferidas, y cómo a partir de ese momento comencé a interesarme por la poesía hasta el punto de empezar a escribir algunos versos.

Libros por todas partes. Regalos. Préstamos. Compras. Recomendaciones. Mi casa siempre ha estado (y lo seguirá estando) llena de libros. Porque los libros son amor, son sonrisas, lágrimas… Son sentimientos compartidos, aventuras vividas, viajes realizados… ¿Por qué privarles de todo eso a los niños?

Pd. Gracias a Víctor por la fotografía 🙂

«Una casa sin libros es como una habitación sin ventanas».

Heinrich Mann