Todos somos expertos en educación

Después de expresar mi opinión sobre la idea (errónea, a mi entender) de que todo el mundo puede escribir, hoy os voy a hablar de otro tema relacionado con escribir que también me genera bastante rechazo, por decirlo de una forma suave.

Casi todos sabréis que soy profesor de primaria. Llevo desde los dieciséis años trabajando con niños (muchos años como monitor de natación, desde los dieciséis hasta los veintisiete) y desde los veintisiete en adelante, como profesor. Dos cursos en Londres y ahora estoy en mi cuarto curso en Madrid. Lo cuento para que veáis que hablo desde el conocimiento, en primer lugar, de los niños, y, en segundo lugar, del ámbito escolar.

Una vez puestos en situación, vamos al tema. ¿Todo el mundo sabe tanto de educación y de temas tan controvertidos como peligrosos en el ámbito escolar como para escribir libros al respecto?Me refiero, en concreto, al tema del acoso (yo me niego a ponerle la coletilla de “escolar”, ya que la escuela no es el único lugar donde ocurre, no es siempre donde se genera, no es siempre la culpable y, desde luego, no es la única responsable). ¿Sabéis el daño que hace hablar de algo sin apenas saber de qué se está hablando?Sé que este es un asunto peliagudo, que muchos me podrán saltar con “puedo hablar del acoso porque yo lo sufrí”. Pues, lo siento, yo sufrí la pérdida de una madre de la noche a la mañana y no se me ocurriría escribir un libro sobre cómo llevar el duelo, ya que esa es tarea de los psicólogos(la mía fue maravillosa) y yo no soy nadie para ofrecerme a hacer charlas ni dar consejos sobre cómo tiene que ir ese proceso tan duro. Es más, a mí me hicieron acoso toda la vida, tanto en el colegio como en el instituto, pero tuve la inmensa suerte de tener una familia que me dio todas las herramientas posibles para que me resbalara: primero, me quisieron (y quieren) sin ningún tipo de parche, me enseñaron a quererme a mí mismo, me animaron cuando necesitaba ánimos y me hicieron ser fuerte y capaz de ignorar comentarios y actitudes de macarras. Sé que eso, a veces, no es suficiente. Que hay familias y familias. Personas y personas. Acosos y acosos. Precisamente por eso, creo que hablar de un tema así tan a la ligera, más que ayudar, genera todo lo contrario. Me canso de escuchar que en los colegios no se hace nada para evitarlo. Que los profesores lo sabemos y que miramos a otro lado. Os aseguro que es complicado que se dé un caso de acoso en un centro escolartal y como se entiende el acoso (quizás ese es el problema, que consideramos que son acoso muchas situaciones que no lo son, ayudados, también, por todos esos ¿expertos? en educación y prevención del acoso que ven en un asunto así una posible buena fuente de ingresos) y que, si se da, es muy poco probable que se mire hacia otro lado. Está claro que hay docentes y docentes, pero la inmensa mayoría está ahí por vocación, por amor a la educación y a los niños, así que, no, no es habitual que se ignore algo tan grave como una situación de acoso.

Dicho esto, saco el tema porque, como he dicho al principio, me descoloca mucho ver libros que se presentan como “medicinas” frente al acoso escritos por (¡sorpresa!) personas que no trabajan en la educación. ¡Toma ya! ¿Os imagináis que a mí me diera por escribir un libro sobre cómo tratar a las personas que acaban de sobrevivir a un atentado terrorista? ¿Alguien puede pensar que yo sería la persona más indicada para escribir un libro dando consejos sobre cómo fabricar el mejor avión que jamás pudiera existir? “¡Pero si no eres psicólogo ni ingeniero aeronáutico!” ¡Ah! ¿Es necesario ser un profesional de aquello sobre lo que se escribe y se aconseja?Está claro que no… Hay más de un libro y más de dos sobre cómo actuar en situaciones de acoso escritos por personas cuyo único mérito es, una vez más, ser influencer(escritor o no) o tener el morro de usar su posición de escritor para venderse a colegios, “¡que ahí hay mucho negocio!” A mí, la verdad, me da mucha pena y un poco de vergüenza. Quizá se debe a que yo soy una persona muy cauta y humilde; a que no me gusta hablar sobre lo que no sé (mucho menos, sentar cátedra); o a que no me gusta engañar a la gente que pueda leerme. El caso es que a mí no se me ocurriría escribir libros diciéndole a todo un gremio al que no pertenezco cómo hacer su trabajo, pero ya sabemos que sobre educación todo el mundo sabe más que los mismos profesores; que nosotros solo estamos ahí por las vacaciones que tenemos; y que cualquiera podría hacer nuestro trabajo. Una lástima, pero es así.

¿Qué opinión tenéis al respecto? Me encantaría escucharos y os aseguro responder todos los comentarios que dejéis con vuestras impresiones.

“La educación genera confianza. La confianza genera esperanza. La esperanza genera paz”.

Confucio

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Crítica: Alicia en el País de las Maravillas

Título:Alicia en el País de las Maravillas

Autor:Lewis Carroll

Editorial:Gribaudo

Leí este libro hace muchos años y tengo que decir que me ha gustado mucho reencontrarme con él. Los clásicos lo son por méritos propios, y tengo claro que Alicia merece estar en ese club de long-sellers tan selecto.

He de reconocer que lo compré porque las ediciones de clásicos juvenilesque ha hecho Gribaudoes espectacular. Es una colección preciosa que os recomiendo a todos los amantes de estos libros, pues, de momento, tienen publicados otros libros como “El mago de Oz”, “Peter Pan”, “El libro de la Selva” y “Cuento de navidad” (este último es el único que no tengo porque no me llama tanto).

No creo que os descubra a nadie a Alicia, pues no necesita presentaciones, pero quizás os acerque algo más a querer leerlo. Estoy seguro de que muchos os habéis quedado en las películas y, como casi siempre (y como siempre ocurre con Disney), la historia es bastante distinta.

Puntos fuertes:

Lo absurdo:si algo caracteriza a este libro son las conversaciones absurdas de sus personajes. Cada encuentro es una delicia delirante que, sí, me ha sacado muchas sonrisas, y eso siempre se agradece.

Los personajes:cuando en una historia como la de Alicia sus personajes secundarios adquieren tanta fama es por algo. El Sombrerero Loco, el Gato de Cheshire, la Oruga, la Liebre de Marzo, el Conejo Blanco, la Reina de Corazones… Son todos tan geniales que es imposible quedarse con uno solo y, en mi opinión, se comen un poco a Alicia.

La edición: de verdad, es una colección preciosa. Todas las sobrecubiertas (desplegables y enormes) se convierten en un extra especial. En el caso de Alicia, podemos encontrar un espectacular mandala del País de las Maravillas. Además, el precio es muy bueno.

Lo que más me ha gustado:lo bien que me lo he pasado, a pesar de ser una relectura y una historia tan conocida. Me ha encantado volver a visitar este maravilloso país.

Lo que menos me ha gustado: a pesar de que es un libro corto y que los buenos momentos son mucho más frecuentes que los malos, sí hay algunas partes aburridas. Algunos diálogos son demasiado largos y repetitivos.

Dicho todo esto, recomiendo a todo el mundo acercarse a estos clásicos atemporales y geniales. Aprovechar esta colección de Gribaudo es una muy buena opción.

A los que lo habéis leído, ¿qué opinión tenéis? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

Toma un poco más de té le invitó la Liebre de Marzo a Alicia, muy cordial.

No he tomado ni una gota todavía dijo Alicia, en tono ofendidoy, por lo tanto, no puedo tomar un poco más.

Querrás decir que no puedes tomar un poco menosdijo el Sombrerero. Si no has tomado nada, es fácil tomar un poco más.

 

Alicia, el Sombrerero Loco y la Liebre de Marzo, en “Alicia en el País de las Maravillas”.

Lewis Carroll

Entrevista al escritor Johan Varó

He pensado que, para darle más vida al blog y, además, presentaros a personas relacionadas con el mundo de la literatura, voy a iniciar una serie de entrevistasque contentarán, también, a mi yo periodista.

La primera persona a la que quiero presentaros es a Johan Varó, escritor que está a punto de publicar su segundo libro, “Insomnium”, y que ha aceptado mis preguntas con su simpatía habitual.

He querido entrevistarlo, siendo totalmente sincero, porque creo en su sinceridad al escribir. Lo que escribe podrá gustar o no (como ocurre con cualquier libro), pero lo que no se le puede negar es que cada palabra le brota del corazón, y eso siempre, siempre, siempre es de agradecer.

¡Hola, Johan! Ya tienes tu segundo libro recién salido del horno. ¿Cómo te sientes?

La verdad que muy ilusionado, tanto como la primera vez. Quizá sea porque se trata de un proyecto totalmente distinto. Aunque reconozco que estoy más nervioso que con el lanzamiento del El lenguaje oculto de las olas, probablemente porque me desnudo demasiado en este libro y no me refiero al dibujo de la portada (risas) sino al interior.

¿Qué nos puedes contar sobre “Insomnium” sin desvelarnos ningún secreto? ¿Qué nos vamos a encontrar?

Pues los lectores van a descubrir a un superviviente y lo van a hacer a través de textos independientes, textos escritos en forma de poesía urbana, pero con un contenido biográfico alto y una filosofía de vida muy personal. Es un libro para reflexionar.

En tu primera novela, “El lenguaje oculto de las olas”, el amor tiene un protagonismo evidente. ¿Qué elemento adquiere esa importancia en este nuevo libro?

En mis escritos siempre me muestro muy pasional, creo que en todo lo que hago. Este libro al ser muy personal contiene textos donde encontraremos distinto tipos de amor, desde un amor mas obsesivo y tóxico a otro mas maduro y saludable. Todo dependerá del yo contextual que hable en cada texto.

Has pasado de editar con la editorial Max Estrella a la autoedición. ¿Qué te llevó a tomar esa decisión?

La verdad es que fue una decisión difícil, pues antes de decidir autopublicar ya tenia una propuesta editorial, pero no me apetecía que este libro fuera objeto de modificación alguna, ni un producto empresarial más. Se trataba de mis confesiones personales, de mis reflexiones, de mis historias… Así que opté por autopublicar para evitar que perdiera la esencia, para poder elegir el titulo que yo quisiera, la portada que a mi me convenciera y los textos que a mi se me antojasen.

No quiero que se me malinterprete, estoy contentísimo con el trabajo realizado por Max Estrella Ediciones, creo que es una de las pocas editoriales pequeñas con un gran canal de distribución, lo cual ha hecho posible que desde el primer día mi libro esté en todas las grandes superficies de España, no es nada fácil conseguir que tu libro esté en el escaparate de Casa del libro o recomendado por la revista Fnac, eso se lo debo al gran trabajo de Max Estrella.

Por último no podemos obviar que existe un mal concepto de la autopublicación, muchas personas aún consideran que los autores que optan por esta vía es porque les han rechazado en una editorial o porque sus libros no son lo suficientemente bueno y nada más lejos de la realidad, conozco autores brillantes que autopublican sus libros. Así que con este libro tenía una doble misión; publicar un libro sin filtros y sin censuras, y demostrar que se puede sacar al mercado un libro con la misma calidad que con una editorial.

Es evidente que el mercado editorial está cambiando a pasos agigantados, y la irrupción de nuevas plataformas de promoción, distribución y venta han hecho que la autoedición sea una opción más factible que hace unos años. ¿Qué diferencias has experimentado entre ambas formas de edición?

Esta pregunta no la puedo responder, quizá tenga sentido el año que viene cuando vea los resultados de la autopublicación y pueda opinar al respecto.

Ahora, si te parece, vamos a hablar un poco sobre ti como escritor.

¿Por qué (o quién) crees que eres escritor?

Nadie puede hacerte escritor, uno es escritor por sí mismo, por pasión a la escritura y la lectura.

¿Para quién escribes? ¿En qué tipo de lector piensas cuando te pones delante del teclado?

Cuando me siento a escribir pienso en mi primer lector; yo. Así que intento escribir historias que me llenen a mí, que me satisfagan como lector. Lo cual es bastante complejo porque me gustan detalles determinados de cada estilo literario, pero no soy fanático de un género en sí. De ahí que mis libros sean tan difíciles de encasillar en un género concreto y contengan elementos de todos ellos convirtiéndolos en “libros híbridos”.

¿Qué es, para ti, lo más difícil a la hora de escribir?

Sentarme y escribir, mas lo segundo que lo primero. Es sumamente complejo para mí comenzar a escribir las primeras líneas, eso sí una vez que supero esa primera fase puedo pasar horas escribiendo. Lo bueno es que cuando adquieres un ritmo rutinario todo se torna sencillo.

¿Merece la pena el tiempo y esfuerzo invertidos? ¿Qué te aporta ser escritor?

Esta pregunta es bastante compleja. Si te refieres a que si merece la pena económicamente ya te adelanto que no. En cambio si haces alusión a lo gratificante que resulta saber que mis letras son tan bien acogidas te diré que no hay mayor placer. Cuando alguien te reconoce por la calle o incluso en la discoteca, en una ciudad tan grande como Madrid, y viene hacia ti solo para decirte lo maravilloso que es tu libro, creme que el placer que se siente en ese preciso instante resulta indescriptible. Solo por eso ya merece la pena el esfuerzo que conlleva publicar un libro.

Sabrás, como sé yo mismo, que ser escritor hoy en día es una ocupación costosa que, casi siempre, hay que compaginar con otro trabajo. ¿Qué le dirías a alguien que quiera publicar, pero que no se vea capaz?

Que si su principal objetivo es publicar mejor deje de escribir. Uno ha de escribir por pasión, por necesidad de escribir, de plasmar en el papel aquello que lleva dentro y no puede sacar de otro modo. Por el deseo de crear y vivir historias a través de los personajes. Si es así entonces no le preocupará no poder publicar ahora, seguirá escribiendo y a su vez enviando manuscritos a las editoriales, a premios… recibirá negativas, pero seguirá escribiendo porque es lo que le apasiona y el día que menos lo espere vera sus escritos publicados.

Yo llevo años escribiendo y nunca me habría propuesto publicar mis relatos personales y sin embargo hoy veo todos mis secretos en Insomnium. Todo va llegando con el tiempo. Como bien decía Jordi Tello en una de sus entrevistas “Hay que seguir picando la piedra, porque al final se consigue”

Para terminar, como escritor, ¿cómo te ves dentro de unos años?

Siendo sincero no lo sé, pero tampoco me preocupa, prefiero vivir el presente y disfrutar de este momento, de la gran acogida de mis lectores, aprovechar cada mensaje y responderlo con la atención merecida, ahora que aún puedo, porque cada vez me va resultando más difícil (risas).

Y hasta aquí esta primera entrevista. Espero que os haya gustado y que encontréis positivo conocer a este autor.

¡Muchas gracias por responder a mis preguntas! Te deseo la mejor de las suertes.

Fraudes, estafas y engaños

La semana pasada escribí una entrada “denunciando” la poca seriedad que existe en el mercado editorial con respecto al éxito que los influencers están teniendo como escritores pensando que me acabarían echando a los leones. Lejos de acercarme siquiera a los colmillos del rey de la selva, fueron muchas las personas que me dejaron comentarios apoyando mi discurso y compartiendo esa denuncia.

Todo ello, sumado a una noticia que escuché ayer, me lleva a escribir esta nueva entrada para terminar de desenmascarar estos fraudes que se extienden prácticamente a cualquier ámbito. La noticia hablaba de varios descubrimientos que demostraban que infinidad de perfiles de influencers eran una verdadera estafa. Perfiles veganos que comen huevos y pescado. Viajeros a la altura de Phileas Fog que habían retocado todas sus fotos, realizadas en su propia casa. Y, así, un no parar de engaños que, sin ningún tipo de pudor, realizan muchos de ellos con el único fin de forrarse.

¿Creéis que esto no ocurre en el ámbito editorial? Siento deciros que los libros no se escapan a estas trampas. Me consta que hay perfiles que recomiendan libros sin haberlos siquiera abierto. Algunos que piden libros a editoriales para, después, venderlos y sacar un beneficio aún mayor. Y, sí, libros firmados por influencers o famosos que no han escrito ni una sola palabra.

Esto es lo que ocurre, amigos, cuando se le da más validez a un número de seguidores que a un mínimo de rigor o calidad. Todo se mueve bajo el lema “si vende, vale”, y todos somos culpables de que esto sea así. Editores, agentes literarios, libreros, periodistas, booktubers y bookstagrammers, blogueros y, sí, lectores.

No digo que todos sean malos ni que no haya gente honrada y decente en este mundo, pero, como con todo, hay que pensar un poco por nosotros mismos y no por lo que nos digan perfiles a quienes ni conocemos y de quienes poco nos podemos fiar. Hay perfiles maravillosos de personas maravillosas. Sed selectivos, amigos. Estudiad mínimamente los perfiles que frecuentáis. Quedaos con la calidad por encima de la cantidad y, seguro, todos saldremos ganando. No os vendáis ni permitáis que lo que se vende y es de mala calidad triunfe.

La literatura es algo demasiado importante como para mercantilizar con ella de una forma tan burda e injusta.

“Es más fácil engañar a la gente que convencerlos de que han sido engañados”.

Mark Twain

Porque yo sigo creyendo en la literatura

Ayer mismo me topé con esta imagen que me tocó un tanto la fibra y, lo siento, necesito escribir una entrada para comentar esta situación.

Sé que puedo generarme algunas enemistades y que algunas personas se pueden sentir ofendidas. También, que algunos podréis achacar esta entrada a envidia, pero ya os digo que no. Por una parte, no siento envidia ninguna porque yo estoy contento con mi vida. Tengo un trabajo que me encanta, que me satisface y que me hace crecer cada día como persona y, además, tengo tres libros publicados que, poco a poco, van llegando al público, a colegios, a más lectores. Además, si algún día llego a ser alguien como escritor, prefiero hacerlo por mis méritos como escritor y no por mis seguidores en Instagram. Por otra, no voy a citar a nadie en concreto, así que espero que nadie se lo tome como un ataque personal.

Dicho esto, voy al lío.

Me llama mucho la atención que este artículo se incluya en la sección de literatura y que el titular sea ese que veis: “Los influencers conquistan la literatura”. No sé a vosotros, pero a mí me viene una pregunta a la cabeza: ¿qué consideramos literatura?Hace no mucho había una figura más o menos respetada, que pertenecía a un entorno intelectual y que estaba estrechamente relacionada con la cultura. Un escritor era alguien importante. Alguien que estaba ahí, donde tenía que estar, por su talento, por su dominio del lenguaje… En definitiva: porque era un buen escritor. ¿Qué hemos hecho para que, hoy, consideremos literatura cualquier texto, escrito por cualquiera? ¿Tener seguidores en una red social o canal de vídeos nos hace buenos escritores? ¿Salir en un programa de televisión nos convierte en los mejores poetas del momento? ¿Tener algún contacto influencer que promocione nuestro libro nos hace escribir bien?

Amigos, creo que nos estamos equivocando, y mucho. Investigo mucho las redes en busca de libros. Recorro librerías de cabo a rabo con esa misma intención. Los libros mejor distribuidos, los mejor promocionados, los más mimados, los que están en todas partes, a bombo y platillo son esos de ¿literatura? influencer.

Por poner algunos ejemplos, he leído el primer libro de alguien sobre el que he llegado a leer que es “el maestro del suspense” y que, en su nuevo libro, “despliega su virtuosismo narrativo”y os aseguro que, a nivel de narrativa, es un espanto. Plagado (plagado) de errores de puntuación (el uso de la coma es terrorífico); de errores de ortografía (como muestra, el uso equivocado de las perífrasis verbales “deber + de +infinitivo” y “deber + infinitivo”); o el abuso de los adverbios terminados en -mente (no muy bien vistos en literatura) hasta el punto de incluir en una sola página tres “ligeramente” (¡tres! ¡En una página!), un “completamente” y un “rápidamente”. Quizá me equivoque, pero a mí un libro tan mal escrito no me parece propio de un “maestro del suspense” ni me permite ver ningún tipo de “virtuosismo narrativo”. Un libro de ¿poesía? que se vende como churros por la fama de su no-autora, ya que ni siquiera lo ha escrito ella y, además, ha plagiado una de las ilustraciones. Un poeta que no conocía nadie hasta su aparición en la televisión y que, ahora, parece ser el mismísimo Federico García Lorca renacido.

Mi pregunta es bastante clara: ¿dónde estamos llegando en el mundo editorial? ¿Nos vale ya todo? ¿Vamos todos a lo fácil, a lo que vende sin apenas esfuerzo ni trabajo, a convertir algo tan preciado e importante como un libro en un producto de mercado sin más?Siendo muy sincero, me da pena. Mucha pena. Me da pena porque estamos diciéndole a nuestros niños (y de esto sé un poco porque trabajo con ellos día a día) que no importa escribir bien, que no pasa nada si no se saben las reglas ortográficas, que no hace falta que lean para aprender, que la poesía son dos líneas de ¿reflexiones vitales? con una ilustración bonita (plagiada, si hace falta) al lado. Que los grandes autores ya no interesan, porque ahora, son los influencerslos que conquistan la literatura. Ese, amigos, es el mensaje que estamos trasmitiendo. Estamos permitiendo que algo que debería estar cuidado con todo el mimo del mundo, la literatura (pero la de verdad), se vea pervertida y enfangada por el simple hecho de llenar las librerías de best-sellers malos y sin ninguna inversión de trabajo porque ahora, y esto es una realidad, ya no importa que un libro sea bueno, ni siquiera que el autor o autora escriba bien, sino que tenga tantos miles de seguidores, que asegure una promoción (muchas veces, endogámica por completo) fuerte sin esfuerzo de las editoriales y que, por lo tanto, venda, venda y venda con una inversión mínima.

Yo no soy fuerte en redes, aunque estoy contento con ir creciendo, aunque sea a paso lento. No me considero nadie para aconsejar cómo escribir o dejar de escribir porque solo tengo tres libros publicados, he sido finalista solo en dos concursos pequeñitos de escritura y he participado en una sola colección de cuentos y relatos (que verá la luz en breve); así que, sintiéndolo mucho, me da un poco de vergüenza intentar sentar cátedra sobre algo en lo que estoy empezando (aunque, sí, las redes están llenas de ¿expertos? en escritura, en literatura y, también, en cómo tenemos que hacer los profesores nuestro trabajo en temas tan peliagudos como el acoso).

¿Dónde vamos a llegar? La verdad, no lo sé, pero a mí se me cae el alma a los pies cuando voy a las librerías y veo las estanterías llenas de esta ¿literatura? influencer y tengo que buscar y rebuscar para encontrar a los verdaderos virtuosos de la narrativa, la poesía, el teatro o el ensayo.

Seguiré buscando mi lugar en este mundo tan complicado siendo sincero conmigo mismo, escribiendo (con mayor o menor éxito) convencido de lo que hago y la satisfacción de los comentarios positivos de mis lectores y, sobre todo, seguiré haciendo lo que siempre he hecho: leer LITERATURA.

“Los libros solo tienen valor cuando conducen a la vida y le son útiles”.

Herman Hesse

Crítica: La niña que bebió luz de luna

Título: La niña que bebió luz de luna

Autor: Kelly Barnhill

Editorial: Destino (Planeta)

Me enamoré del título de este libro desde que lo vi y, sumado a que se trataba de una historia de magia y fantasía y que había sido premiado con los mejores galardones que existen, se lo pedí a los Reyes Magos (benditos sean, siempre me traen los libros que les pido).

Así, a grandes rasgos, diré que la historia es bonita, que el lenguaje utilizado es precioso, pero que, en mi opinión, le sobran muchas páginas. No sé por qué nos hemos empeñado en escribir libros eternos (“tochazos”, para que nos entendamos) de historias que no dan para tanto. Parece que, si un libro no tiene cuatrocientas o quinientas páginas, no es suficiente y, que yo sepa, este tipo de literatura va dirigida, principalmente, a un público juvenil. No sé vosotros, pero yo, cuando estaba en la edad y leía un libro, buscaba que fueran al grano, y en este libro hay mucha más paja de la necesaria, por lo que se me ha hecho un poco bola, la verdad.

Aun así, creo, como digo, que la historia es bonita y que es un libro bonito de leer. Por eso, os dejo con mis puntos fuertes y débiles.

Puntos fuertes:

El lenguaje: si he criticado algo que no me cuadra del todo en la literatura juvenil (el exceso de páginas sin sentido), voy a criticar también que, a veces (más de las que a mí me gustaría), el lenguaje utilizado en los libros de literatura juvenil deja mucho que desear. No es el caso en este libro. El lenguaje está muy bien cuidado, es un lenguaje bonito, pensado, casi poético en ocasiones. A mí, creedme, es algo que me supone un punto muy grande a favor.

Los personajes: son originales, creíbles, divertidos, están muy bien descritos y forman un equipo muy interesante que deja muy claro que el amor puede superar cualquier tipo de barrera.

La magia: me gusta cómo la autora habla de la magia, de cómo se origina, de cómo se trasvasa, de cómo nace y cómo muere… Me parece una idea muy buena.

Lo que más me ha gustado: insisto, qué maravilla es leer un libro de literatura juvenil escrito con tanto gusto por el lenguaje. En este sentido, el libro es un diez.

Lo que menos me ha gustado: lo laaaaaaaaargo que es y lo laaaaaaaargo que se me ha hecho. Estoy convencido de que no eran necesarias tantas páginas para contar esta historia. Se repite, se hace pesado, se queda muy estancado… Una pena, porque, al final, una historia que es bonita se queda a medias por ser una lectura tan lenta y, a veces, aburrida. Todo, además, para que el final ocurra en un par de capítulos, de forma atropellada y con toda la prisa que no existe a lo largo de todo del libro.

Quiero creer que, a pesar de ese punto negativo que pesa bastante, sí es una historia que recordaré por uno u otro motivo. Será por el lenguaje, será por la magia… Creo que es una historia bonita de leer y bonita de recordar. Eso sí, me esperaba muchísimo más de este libro y no me parece para tanto (ni para tener tantísimos premios).

A los que lo habéis leído, ¿qué opinión tenéis? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“La demencia y la magia, al fin y al cabo, guardan una estrecha relación”.

Kelly Barnhill en “La niña que bebió luz de luna”.

Crítica: El castillo ambulante

Título: El castillo ambulante

Autor: Diana Wynne Jones

Editorial: Nocturna

Vale, me compré este libro por tres motivos: el primero, que la película es una de mis películas favoritas (luego comentaré un poco sobre ella); el segundo, que lo editaba Nocturna; el tercero, que la edición es preciosa y han publicado los tres libros.

Aunque el libro me ha gustado, no ha sido tan bueno como esperaba. Quizá por el recuerdo de la película, pensaba que me iba a encantar, que no iba a poder parar de leer… y no ha sido así. Me ha gustado, sí. Creo que es un libro que los lectores de fantasía tenemos que leer (y, por supuesto, los escritores de fantasía), pero no es todo lo espectacular que me esperaba y, aunque sí está muy bien escrito y tiene detalles que me han gustado mucho, no estoy de acuerdo con Neil Gaiman cuando afirma que Diana Wynner Jones “es, sencillamente, la mejor escritora de libros de magia para lectores de todas las edades”. A mí, la verdad, se me ocurren bastantes autores mejores que ella, pero me imagino que eso, como casi todo, es cuestión de gustos.

Puntos fuertes:

La edición: a estas alturas todos sabemos lo bien y lo bonito que edita Nocturna. Son cómodos de leer (tapa blanda), y el hecho de que hayan publicado los tres libros a la vez, para mí, es un acierto.

Los personajes: esa mezcla de personajes tan dispares (un mago, un aprendiz de magia, una viejecita hechizada, un demonio del fuego…) crea situaciones muy divertidas y entrañables que nos dejan claro que todo funciona mejor si se juntan distintas fuerzas.

Los escenarios: empezando, claro está, por el propio castillo y todas sus peculiaridades, que es espectacular. Todos los lugares en los que ocurre la historia son geniales y están tan bien descritos que es muy fácil sentirse caminando por ellos, y eso siempre es de agradecer.

La magia: el mago Howl, la bruja del Páramo, demonios de fuego… Ya sabéis que todo (o casi todo) lo que tenga que ver con magia me gusta, y en esta historia la magia es un personaje más.

Lo que más me ha gustado: no sabría decir si me gusta más el castillo o el mago Howl. Desde luego, un personaje tan bien creado como este mago tenía que vivir en un lugar tan genial como su castillo ambulante.

Lo que menos me ha gustado: se me ha hecho un poco largo porque, en mi opinión, la historia avanza con demasiada lentitud y tampoco ocurre nada espectacular que te haga querer seguir leyendo. No se crea tensión, no hay secretos que quieras desvelar avanzando en la historia… Me ha faltado un algo más que ni siquiera al terminarlo he encontrado. Además, me ha hecho llevarme un pequeño chasco con la película. No por culpa de la autora, claro está, pero hay TANTAS cosas cambiadas que, por una parte, no he terminado de entender la necesidad de haberlo hecho y, por otra, he visto necesario cambiarlas, ya que a la historia del libro le falta chispa. Vamos, que el libro se me ha quedado en una lectura regular y ha hecho que la película deje de gustarme tanto.

Al saber que se trata de una trilogía, me dio un poco de pereza pensar que la historia continuaba, pero me he alegrado mucho al saber que, si bien las otras dos historias ocurren en el mismo lugar, son totalmente independientes, así que me apetece mucho leerlas sin la presión de comparar constantemente con una película.

A los que lo habéis leído, ¿qué opinión tenéis? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“Creo que deberíamos ser felices por siempre jamás”.

Diana Wynne Jones, en “El castillo ambulante”.