Crítica: Tiempo de espera

Título: Tiempo de espera

Autor: José Sarria

Editorial: Valparaíso

Me crucé con José Sarria en Granada, durante el Festival Internacional de Poesía de Granada del año pasado, en el local de la editorial Valparaíso. Yo sabía quién era, claro, y él, que salía de allí en el momento en que yo entraba, me saludó con una sonrisa. “Además de buen poeta, es un tipo educado”, pensé (siempre me han gustado las personas que sonríen al saludar y al despedirse). Dudo que él me conociera en ese momento, pues yo iba a ver por primera vez mi “Hogares impropios”, a tener, por primera vez, un libro de poesía mía entre las manos. Parecerá una tontería, pero, desde ese momento, José Sarria fue parte de esa vivencia mágica, pues su sonrisa precedió a la mía al ver lo bonito que había quedado mi libro.

Ya había leído algo de su poesía, pero ha sido este “Tiempo de espera” el primer libro suyo que he leído. Y, sin haber leído ningún otro, creo que tenía que ser justo así. 

Me llega este poemario en un momento en el que hago todo lo posible por acumular tiempo vivido, por saber cultivar la espera, por buscar paciencia, calma, sosiego, paz. Y este libro es justo eso. Un cúmulo de instantes tan pequeños como imprescindibles, tan sutiles como ceremoniosos, tan impredecibles como ciertos.

Sarria nos agarra la mano y nos muestra sus claves para atesorar todo aquello que importa, lo que siempre queda adherido al recuerdo, lo que da forma a la forma que vamos adquiriendo según vivimos y según cómo vivimos.

Un canto a descubrir la belleza en cada mirada, en cada caricia, en lugares que son nuestros por derecho, que nos pertenecen porque nos han abrazado alguna vez y nos han hecho sentir indestructibles.

Una duda abierta y ofrecida al lector con la hospitalidad de un poeta que sonríe al saludar y al despedirse, que entrega su palabra como quien abre su casa al amigo de siempre. Un saber compartido con la humanidad con olor a café y a especias. Una vuelta al primer brote, al primer eco, a la esencia de la que todos partimos.

Un libro que es un regalo de uno de los poetas a los que el tiempo no envejece, sino que agiganta.

Un libro donde esperar al tiempo con el corazón lleno de memoria.

Lo que más me ha gustado: volver a mis orígenes gracias al viaje a la infancia que el libro propone y, por conexión, esa última parte donde Sarria lanza preguntas para que busquemos respuestas en todo aquello que recordamos.

Lo que menos me ha gustado: sin que sea algo que me disguste (es más, es algo que siempre agradezco cuando leo poesía), ese pellizco al revivir ausencias, al saberme un poco más solo que antes, un poco más frágil, un poco más expuesto al dolor. GRACIAS.

¿Conocéis al autor? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“¿Por qué lo llaman olvido si su nombre verdadero es herida?”.

José Sarria

Crítica: La manzana de Eris

Título: La manzana de Eris

Autor: Marina Casado

Editorial: Cuadernos del laberinto

Colección Estrella Negra

Leer narrativa escrita por poetas aporta –si viene de buenos o buenas poetas– seguridad a la hora de saber que se va a tratar de un libro, como poco, bien escrito. Sabiendo como sé desde siempre que Marina Casado es una muy buena poeta, supe que esta ‘Manzana de Eris’ iba a ser uno de esos casos. Y lo ha sido, como no podía ser de otra forma.

Ese es un debate que a veces mantengo con otros escritores, el de si es más fácil encontrar a buenos narradores que escriban buena poesía o buenos poetas que escriban buena narrativa. La postura que siempre defiendo es que, en mi opinión, es más sencillo lo segundo. Sé de muchos narradores muy buenos que se lanzan a escribir poesía con resultados más que cuestionables. Sin embargo, conozco también muchos casos de buenos y buenas poetas que escriben muy buena narrativa, como la propia Marina, Manuel Francisco ReinaRafael SolerElsa López o Antonio Hernández. El oficio que la poesía requiere es un muy buen aliado para escribir cualquier tipo de texto, siempre, eso sí, que hagamos el trabajo que va asociado a escribir géneros distintos. No por ser buen poeta se es buen narrador, pero sí es más probable que así ocurra (insisto, en mi opinión).

Debates aparte, este es un libro muy esperado tanto por la autora como por sus lectores. Con una base poética incuestionable –además de una novela juvenil y varios ensayos–, Marina publica por primera vez narrativa para adultos, y lo hace con novela negra y de la mano de una editorial como Cuadernos del laberinto, que es garantía de trabajo bien hecho. El resultado es una historia muy interesante y muy bien editada, simbiosis, esta, no tan fácil de encontrar hoy en día.

Marina nos regala una historia de investigación periodística sobre algo tan real como la existencia de empresas poco fiables que, sin embargo, gracias a las redes sociales, a una buena campaña de marketing y a la desesperación de algunas personas, venden humo como si estuvieran vendiendo el elixir de la juventud, sin importarles los problemas de salud, física y emocional, que puedan derivar de productos con escasa o nula evidencia científica o médica.

Y, como decía al principio, qué bien escrita está. Y qué interesante es, qué trepidante, cómo engancha. Y qué gusto poder seguir descubriendo nuevas facetas de Marina, porque, en este libro, está la Marina poeta (y que no deje de estar nunca), pero, sobre todo, están la Marina periodista, la Marina narradora y la Marina persona. Y eso, qué queréis que os diga, es un lujo, porque Marina, en cualquiera de sus versiones, es una maravilla.

Si os gusta la novela de investigación, con finales de capítulo que te obligan a seguir leyendo, con personajes tan bien creados que no esperas prácticamente de sus actuaciones, con un lenguaje cuidado, con su dosis exacta de lenguaje poético, entretenido, vertiginoso… leed esta Manzana de Eris, leed a Marina. Yo la he disfrutado muchísimo.

Lo que más me ha gustado: eso mismo de lo que hablo, poder seguir conociendo más y mejor a Marina, como persona y como escritora, además del hecho de que, de verdad os lo digo, el libro te atrapa desde la primera página.

Lo que menos me ha gustado: que se lea más a autores nacionales bestseller de novela negra que no escriben ni la mitad de bien.

“La amistad es una inocente sobrevaloración, un pulso perdido con la finitud”.

La manzana de Eris, Marina Casado