Fraudes, estafas y engaños

La semana pasada escribí una entrada “denunciando” la poca seriedad que existe en el mercado editorial con respecto al éxito que los influencers están teniendo como escritores pensando que me acabarían echando a los leones. Lejos de acercarme siquiera a los colmillos del rey de la selva, fueron muchas las personas que me dejaron comentarios apoyando mi discurso y compartiendo esa denuncia.

Todo ello, sumado a una noticia que escuché ayer, me lleva a escribir esta nueva entrada para terminar de desenmascarar estos fraudes que se extienden prácticamente a cualquier ámbito. La noticia hablaba de varios descubrimientos que demostraban que infinidad de perfiles de influencers eran una verdadera estafa. Perfiles veganos que comen huevos y pescado. Viajeros a la altura de Phileas Fog que habían retocado todas sus fotos, realizadas en su propia casa. Y, así, un no parar de engaños que, sin ningún tipo de pudor, realizan muchos de ellos con el único fin de forrarse.

¿Creéis que esto no ocurre en el ámbito editorial? Siento deciros que los libros no se escapan a estas trampas. Me consta que hay perfiles que recomiendan libros sin haberlos siquiera abierto. Algunos que piden libros a editoriales para, después, venderlos y sacar un beneficio aún mayor. Y, sí, libros firmados por influencers o famosos que no han escrito ni una sola palabra.

Esto es lo que ocurre, amigos, cuando se le da más validez a un número de seguidores que a un mínimo de rigor o calidad. Todo se mueve bajo el lema “si vende, vale”, y todos somos culpables de que esto sea así. Editores, agentes literarios, libreros, periodistas, booktubers y bookstagrammers, blogueros y, sí, lectores.

No digo que todos sean malos ni que no haya gente honrada y decente en este mundo, pero, como con todo, hay que pensar un poco por nosotros mismos y no por lo que nos digan perfiles a quienes ni conocemos y de quienes poco nos podemos fiar. Hay perfiles maravillosos de personas maravillosas. Sed selectivos, amigos. Estudiad mínimamente los perfiles que frecuentáis. Quedaos con la calidad por encima de la cantidad y, seguro, todos saldremos ganando. No os vendáis ni permitáis que lo que se vende y es de mala calidad triunfe.

La literatura es algo demasiado importante como para mercantilizar con ella de una forma tan burda e injusta.

“Es más fácil engañar a la gente que convencerlos de que han sido engañados”.

Mark Twain

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2 pensamientos en “Fraudes, estafas y engaños

  1. Me he visto algo identificada con tu entrada porque yo hace ya unos años (antes de Instagram) reseñaba libros y gran parte de esos libros me los regalaban las editoriales o los autores mismos, algo que agradezco enormemente. No se podía decir que tuviese muchos seguidores así que no sé qué vieron en mí para depositar su confianza. Lo hicieron e intenté no defraudarles pero llegó un momento en que me sobrepasó, solamente leía porque me habían regalado esos libros y había que leerlos y eso me agobiaba, así que decidí terminar con aquello y deje muchos libros sin leer y sin reseñar (lo siento, autores y editoriales) pero, al menos, ahora soy más feliz. Con esto quiero decir que en esa ocasión yo fui un fraude (tengo la conciencia tranquila de que todo lo que reseñé lo había leído) y que mucha gente se sentiría desilusionada con lo que hice y lo siento mucho pero no podía vivir así.

    Y si alguna editorial o autor lee mi comentario, aunque yo lo hiciese mal al final, me gustaría animarles a que confíen en la gente pequeña que tiene pocos seguidores, creo que entre todos, lectores, instagramers, editoriales, autores, etc. nos podemos ayudar y hacer de Instagram y otras plataformas un mundo un poco más amable.

    • Una cosa es recibir libros y reseñarlos por pasión, por amor a la lectura y por poder compartir tus gustos con los demás y, otra muy distinta, es estar en la obligación de contentar a autores o editores solo porque te mandan sus libros. A mí la labor del bookstagrammer me parece preciosa y muy útil, siempre y cuando, claro, no se crucen algunos límites. Tú fuiste honesta, te viste desbordada, dejaste de encontrarle el sentido que viste al principio y decidiste parar antes que hacer una chapuza solo por recibir más libros o más likes, y eso, amiga, te honra.

      En mi opinión, las redes sociales han hecho que todo se vaya un poco de madre, que muchos aspectos de la vida se nos hayan ido un poco de las manos, solo por el más, más y más. Yo reseño lo que me apetece reseñar, sin obligaciones ni ataduras y, créeme, si el libro no me gusta, lo digo sin ningún tapujo, como me ha ocurrido con “El bestiario de Axlin”, de Laura Gallego (soporífero y más de lo mismo) o “El día que se perdió la cordura”, de Javier Castillo (un bodrio de principio a fin fruto, única y exclusivamente, a los miles de seguidores de su mujer en redes).

      Si mentimos incluso a nuestros seguidores, ¿para qué sirve el mundo bookstagram? Como dices, tendríamos que poner todos de nuestra parte, desde luego, porque estamos convirtiendo en un lodazal algo que podría (y debería) ser un lugar precioso donde perderse.

      Un abrazo fuerte y mil gracias por pasarte y contestar 😉

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