Crítica: Los doce reinos del tiempo

Título: Los doce reinos del tiempo

Autor: Marina Casado

Editorial: Ediciones de la Torre

Esta primera novela de mi querida Marina Casado es una más de las conexiones que, como escritores, tenemos. En orden inverso, a ambos nos ocupa la poesía y la literatura infantil y juvenil. Y, creo (y me han dicho) que, incluso, tenemos un estilo de escribir parecido. Cierto o no, a mí, como ya sabéis, la poesía de Marina me vuelve loco y, ahora que se ha lanzado a la literatura juvenil, le auguro y deseo el mismo éxito, porque decir que Marina Casado es una buenísima escritora no es hacer ningún descubrimiento.

Dejando la poesía de lado, me encanta encontrarme con historias juveniles de esas que te mueven a pesar de haber dejado esa juventud en un pasado algo remoto. Esta es una de esas historias. 

Con una prosa cuidada, con un lenguaje que (esto no se puede evitar) es propio solo de los y las poetas, con unos personajes humanos, reales, cercanos y llenos de verdad y de ternura, esta novela es una delicia y una maravilla.

Mezclando de forma magistral la realidad con la fantasía, la historia con la actualidad, la realidad con los sueños, los protagonistas nos llevan por las calles de Madrid (algo que siempre me gusta) en busca de la resolución de varios conflictos que aparecen según vamos añadiendo páginas a nuestra lectura.

Como os decía, una maravilla y una delicia.

Amor, misterio, fantasía… Todo con esa delicadeza propia de la literatura de Marina que me enamoró desde que leí su primer verso.

Queridos, queridas, aquí hay autora para mucho tiempo. Y qué autora. 

Lo que más me ha gustado: además de la historia, que me ha encantado, compartir con Marina esta historia (que me regaló por mi cumpleaños), poder presentar nuestras últimas novelas juntos, conocerla, también, como narradora.

Lo que menos me ha gustado: no poder haberlo leído del tirón (mi vida está ahora un poco patas arriba), aunque, por fin, pude sentarme con algo de calma y terminarlo.

“Y me sentí ridícula después de haberlo dicho, porque no era algo que fuera pregonando a los cuatro vientos. Es cierto que en aquella época escribía pequeñas historias que solían acabar en la papelera antes de que alguien más pudiera leerlas, pero no sabía si eso alcanzaba la categoría de afición”.

Marina Casado, Los doce reinos del tiempo

Crítica: Libro del frío

Título: Libro del frío

Autor: Antonio Gamoneda

Editorial: Siruela

Reconociendo (y viendo) la maestría de Gamoneda y su poesía, no va a ser este “Libro del frío” el poemario suyo que más me guste.

Hay figuras que (permitidme el juego fácil de palabras) te dejan helado (suena incluso peor escrito que pensado), pero ya sabéis que la poesía breve me gusta en su justa medida, y aquí casi todo es poesía breve.

Insisto en que Gamoneda es tan buen poeta que llega casi de cualquier forma, aunque no sea la que más nos guste, y que siempre se aprende cuando escribe un maestro. Creo, también, que es bueno que un poeta investigue distintas versiones de su poesía, que no escriba siempre de los mismos temas o de la misma forma, y estos poemas del Premio Cervantes 2006 hacen ver su escritura desde otra esquina, desde otro plano, desde otra mirada.

Porque el sentimiento está. El mensaje está. La calidad está. Esta una visión brutal de envejecer, del deterioro, de la enfermedad y las pérdidas. Pero a mí, que soy más de leer o escribir poemas algo más extensos, estos se me quedan algo cortos. Quizá porque les veo tantas posibilidades de haber sido más largos que me quedo un poco a medias.

Pero esto es cosa mía. No seré yo quien diga que un poeta de la talla de Gamoneda no escribe bien. Es, supongo, cuestión de gustos.

Lo que más me ha gustado: puede que eso mismo que no me ha terminado de convencer sea, a su vez, lo que más me ha podido gustar: descubrir que, cuando se sabe lo que se hace, se es capaz de expresar mucho en poco espacio, con las palabras justas.

Lo que menos me ha gustado: algunos poemas más largos, porque hay muy poquitos de esos en este libro y bastantes de ellos me han dejado (no aprendo y vuelvo a los juegos fáciles de palabras) un poco frío (perdón).

¿Conocéis al autor? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“Es la impureza y la piedad, el alimento de los cuerpos abandonados por la esperanza”.

Antonio Gamoneda”, en “Libro del frío”.