La educación no importa una mierda

Así de rotundo lo digo. Y así de mal dicho. Porque, me vais a perdonar, estoy harto.

No suelo meterme en política porque no es mi especialidad, pero como sí tengo algo de voz en el ámbito educativo, permitidme que exprese mi opinión viendo cómo funciona o, mejor dicho, cómo no funciona la educación en España. Al menos, por cercanía, en Madrid.

Hoy mismo escucho en los telediarios y leo en la prensa que en ningún momento está sobre la mesa cerrar los centros educativos. Esto, en una situación sanitaria absolutamente descontrolada y, vuelvo a poner el acento, porque es donde vivo y trabajo, en Madrid.

Hoy, que la mayoría de las comunidades autónomas están endureciendo las medidas (poco, en mi opinión, en la capital), nadie habla de cerrar los colegios. 

Vaya por delante que, como maestro, soy el primero que quiere que los centros educativos abran. En contra de lo que muchos puedan pensar (esos que siguen criticando a los profesores de forma casi sistemática por uno u otro motivo), las clases online son un horror para casi todo el cuerpo de profesores. No conozco a nadie que trabaje en educación contento con este teletrabajo impuesto, en ocasiones (como la de esta semana), de forma absurda e innecesaria. No olvidemos, tampoco, que los profesores y profesoras también tienen vida en sus casas. Que muchas familias que no se dediquen a la docencia tendrán que hacer malabares para teletrabajar y estar pendientes de sus hijos o personas a cargo, soy consciente y lo he visto; pero que los y las docentes también tenemos nuestras dificultades para trabajar desde casa, cada uno con sus peculiaridades. Pero, ay, la conciliación de los profesores importa un poco menos, parece ser.

Escribo esta entrada después de escuchar que “no se cierran los centros educativos porque la salud mental de los menores preocupa mucho”. Me entraría la risa si me hiciera gracia, pero no es el caso. Nos quieren vender la película de que les importa la educación, pero hay que estar bastante ciego para no ver que esa no es, ni de lejos, la realidad.

¿Por qué no son claros? ¿Por qué no dicen que la conciliación familiar sería IMPOSIBLE si los centros educativos no estuvieran abiertos? ¿Por qué no confirman la obviedad y asumen que, con los colegios cerrados, el sistema laboral se iría al garete? Si lo asumieran, además de no intentar reírse de la población, podrían justificar dar más recursos a los centros tanto para que esas clases online sirvieran para algo como para que profesores y alumnos no estuviéramos más expuestos al virus que nadie (a excepción de los sanitarios; gremio, también, vilipendiado hasta el hartazgo). Pero eso, claro, no va a pasar. En qué cabeza podría caber que se va a invertir en educación…

Muchos colegios/ docentes/ familias no tienen los recursos ni los conocimientos para asumir unas clases online. Si ha medio funcionado, no ha sido por la ayuda que se ha recibido desde las administraciones, sino por el buen hacer de muchos maestros y maestras (a veces, en lucha con equipos directivos que tienen cero empatía con sus equipos docentes). Porque nos hemos visto obligados a hacer el pino puente con las orejas para darle una vuelta a las clases presenciales y tratar de hacer algo útil de lo que nuestros alumnos pudieran sacar provecho. Sin olvidar, claro está, ser empáticos y comprensivos; hacer, también, de psicólogos con ellos y con sus familias. Una empatía que, por desgracia, no se ha dado siempre de forma recíproca (aunque yo no pueda quejarme, pues mis familias han sido y son maravillosas). Durante el confinamiento, os puedo asegurar, la mayoría de los profesores nos hemos desgastado casi por completo y hemos visto que la docencia a distancia, con niños y niñas de determinadas edades, tiene más bien poco sentido.

Si pensáramos única y exclusivamente en la salud, los colegios tendrían que ser los primeros lugares en cerrar. Seamos claros. No lo hacen tan solo porque se piensa en la economía. Y está bien (o no) que así sea. Y se comprende. Y se arrima el hombro. Pero que no nos vendan la moto y no digan que los centros educativos son seguros por cómo se han gestionado desde la administración; o que las clases online medio funcionan por lo que ellos han hecho. Que aplaudan a los centros educativos y a los docentes que han conseguido que así sea. Ya está bien de colgarse medallas inmerecidas.

La educación, como digo, importa una mierda. Lo puedo asegurar cuando veo que quienes están limpiando accesos y alrededores de nieve y hielo de los centros educativos son las propias familias y el personal no docente, con el “a ver si llegamos al lunes” en boca ya de muchos (lo de la gestión de las consecuencias del temporal en Madrid es otro tema). Veo que mi colegio pide por redes colaboración a las familias, con el mensaje de “qué orgullo” por bandera. A mí no me supone orgullo, sino vergüenza. Me avergüenza pensar que las administraciones no vean vital permitir la normalidad en los centros, que no pongan ni un solo medio para adecentarlos, que sean personas, digamos, “civiles” quienes se estén dejando los riñones en hacer todo lo posible para que los colegios puedan abrir, por eso, ya sabéis, de la preocupación de los políticos por la salud mental de los menores. Tiene bemoles.

Eso sí, las inspecciones para valorar los daños en los centros educativos se privatizan, no vaya a ser que no puedan sacar dinero, también, de las desgracias.

Podemos asegurarlo, también, cuando estamos a punto de vivir el enésimo cambio en la ley educativa. Por supuesto, sin consenso. No quiero entrar en las bondades o maldades de la Ley Celáa (eso sí, os pido, como siempre, que, antes de opinar, leáis la ley, no lo que digan sobre la ley unos u otros medios de comunicación), porque nos la tendremos que comer con patatas, igual que todas las demás y, sinceramente, no creo que sea ni mejor ni peor que las anteriores en lo profundo. Lo que me indigna es que se cambie cada vez que cambian los gobiernos, pero eso demuestra, como os digo, lo poco que les importa la educación a todos los gobiernos.

Dicho esto, seguiremos luchando por hacer que estos niños y niñas a quienes les ha tocado vivir esta situación tan horrible tengan el menor número de secuelas posibles. Seguiremos siendo responsables limitando nuestra vida social para evitar contagiar a nuestros alumnos, ya que lo de los grupos burbuja es una completa utopía imposible, por tanto, de cumplir. Seguiremos trabajando como siempre lo hemos hecho, con dedicación, con cariño, con profesionalidad, con mucha preocupación, con empatía, con toda la cercanía que podemos ofrecer, con el estrés de siempre multiplicado por diez, con cambios de criterios y de leyes constantes que nos entierran en papeleos, velando, como siempre lo hemos hecho, por esa salud mental de los menores que, a nosotros, sí nos preocupa.

Mientras tanto, que no os engañen, a la clase política y a una buena parte de la sociedad, la educación les seguirá importando una mierda.

Para terminar, acaba de llegarme la noticia de que Madrid retrasa la vuelta a los colegios hasta el próximo miércoles, 20 de enero, porque, dicen hay muchos centros con problemas de accesibilidad (¿sorprendidos? Familias, hay que ver el poco uso que le habéis dado a los picos y las palas…). No contentos con esta solución, fruto de su absoluta dejadez, se amplía el calendario escolar tres días en junio, para “reforzar la presencialidad”. Vamos, lo de siempre. Los profesores que, no hemos dejado de trabajar ni un solo día (en mi colegio, lunes y martes incluidos) y que seguiremos trabajando durante estos días de ampliación, tenemos que subsanar su incompetencia y alargar tres días más el calendario escolar. Porque, no lo dudemos, esos tres días más van a ser vitales para la formación de los alumnos y el curso no sería igual sin esta ampliación… En fin. Más de lo mismo.

(La imagen que añado es un artículo muy acertado, en mi opinión, que habla de esto mismo que critico).

“Educar la mente sin educar al corazón no es educar en absoluto”.

Aristóteles

8 pensamientos en “La educación no importa una mierda

  1. Es una pena tener claro que la educación no importa nada y que para los que tienen poder es mejor así. Después de todo lo que está pasando lo triste es que cada uno busca que le salpique lo menos posible, y sigue sin haber unión para luchar por lo importante…

  2. Pingback: De vuelta con la educación y lo que importa |

  3. Pingback: La educación no importa una mierda — – Aristeo Juárez

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s